Carlos Franganillo: 'El periodismo debe verificar, contextualizar y explicar frente a la desinformación'.

Carlos Franganillo
Carlos Franganillo.. Mediaset España.
mediaset.es
  • Entrevistamos a Carlos Franganillo, embajador de la causa de mayo, para hablar de un tema que cada vez preocupa más: la desinformación

  • Carlos Franganillo: "Es fundamental acercarse a la información con espíritu crítico y poner en duda también nuestras propias convicciones".

Compartir

Arrancamos nuestra campaña de mayo poniendo el foco en un desafío que nos afecta a todos: la desinformación. El periodista Carlos Franganillo se une de nuevo a nuestro altavoz para reflexionar sobre la importancia de la veracidad. Defiende un oficio anclado en lo esencial, estar sobre el terreno, contrastar y contextualizar, al tiempo que reconoce el apoyo de las nuevas herramientas tecnológicas. En esta entrevista, nos desvela las claves para navegar en un mar de datos, recordándonos que, frente a la velocidad de los bulos, el periodismo riguroso y el espíritu crítico son nuestras mejores defensas

Tras respaldar la donación de órganos en el altavoz de la campaña de mayo de la iniciativa social 12 Meses 12 Causas sobre desinformación, ¿cómo afrontas este reto?

Lo afronto con mucha implicación. Si algo nos interesa ahora mismo a los periodistas es contar con herramientas suficientes para llegar al ciudadano en medio de una enorme lucha por la atención. Nuestro objetivo sigue siendo transmitir información fiable y contrastada.

Hoy hay muchas más voces que antes y el ecosistema informativo ha cambiado enormemente en la última década. Eso nos obliga a actualizarnos constantemente para apartar de la conversación pública los mensajes tóxicos y la desinformación.

¿Cuáles son las principales armas para combatir los bulos y las fake news entre los ciudadanos?

El nuevo mundo digital también nos ofrece nuevas herramientas, pero el periodismo clásico debe permanecer inalterable en lo esencial. Nuestro valor siempre ha sido ir a los lugares donde ocurren las cosas, contarlas, ofrecer contexto y dar al espectador una visión amplia que le permita entender qué está pasando.

No debemos renunciar a eso ni dejarnos arrastrar por la velocidad extrema, la frivolidad o la superficialidad. Si queremos seguir teniendo valor, nuestras herramientas tienen que seguir siendo la presencia sobre el terreno, el testimonio humano y profesional de lo que ocurre en primera línea y la capacidad de contrastar y depurar la información.

Es verdad que la desinformación muchas veces viaja más rápido, pero el periodismo tiene otra misión: verificar, contextualizar y explicar.

¿Qué puede hacer la sociedad para mejorar sus habilidades a la hora de evaluar contenidos digitales y evitar caer en la desinformación?

Desde los medios podemos hacer pedagogía, pero hay cosas que los ciudadanos deben hacer individualmente. A veces uno puede sentir la tentación de refugiarse en puntos de vista que coinciden con sus propios prejuicios, aunque no sean del todo rigurosos. Pero cuando de verdad queremos saber qué está pasando buscamos a alguien creíble, que tenga información fiable.

Es fundamental acercarse a la información con espíritu crítico y poner en duda también nuestras propias convicciones.

No hay una receta, pero sí una responsabilidad individual: tratar de informarse con fuentes contrastadas para poder tomar decisiones con una base sólida.

¿Cómo pueden los informativos de televisión convertirse en un referente informativo para la ciudadanía?

Sinceramente, creo que ya lo son. Es cierto que los medios hemos perdido parte de la influencia que teníamos hace décadas, pero seguimos conservando un elemento fundamental.

Algunos profesionales con una trayectoria acreditada aportan algo que la inteligencia artificial difícilmente puede sustituir: el factor humano sumado a la credibilidad. Los periodistas ponen en juego su prestigio cuando informan; responden con su reputación ante los errores o la mala praxis.

Ese vínculo de confianza es muy difícil de reemplazar.

Creo que el factor humano seguirá siendo esencial en el periodismo: para estar en los lugares donde ocurren las cosas, para hablar con fuentes humanas y para transmitir la información con criterio. Al mismo tiempo, cada vez nos apoyaremos más en las herramientas tecnológicas —ya lo hacemos— y seguramente nos ayudarán a resolver muchos problemas.

Pero la esencia del periodismo no solo no va a cambiar, sino que creo que puede adquirir aún más valor en un mundo cada vez más acelerado y más confuso.