Loveth, engañada y obligada a prostituirse por miedo al vudú

Esclavas, Cuatromediaset.es

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Loveth nació en Benin City (Nigeria), en el barrio Upper. Es la sexta de ocho hermanos. De sus primeros años recuerda las discusiones entre sus padres, las palizas de su padre a su madre, ella llorando... Y siempre, por cualquier cosa, gritos. A veces sus hermanas pequeñas y ella se escondían para no escuchar, querían desaparecer... Sus padres se separan cuando ella tiene 17 años. Su padre les abandona. Todos se quedan con su madre. Así comienza la historia de esta joven nigeriana, que Cuatro emite el 6 de julio (22.45) en Esclavas.

Desde los 14 años Loveth trabaja en un taller de costura, hace prácticas. Su sueño es ser costurera en África o Europa. Su madre conoce su sueño y sabe que no soporta el ambiente de casa. Un día, una amiga le presenta a una mujer, hermana de otra que vive en España. Contacta con ella. Le asegura que su hermana puede dar trabajo de costura a Loveth en España. Con ese fin, Loveth y su madre piden a un sacerdote cristiano que bendiga el viaje.

Dos días después, la mujer con una hermana en España les comenta que tienen que participar de una ceremonia de vudú porque últimamente hay chicas que van a Europa y dan problemas, y no quiere pasar por eso. Loveth no desea hacer vudú porque siente miedo; cree ciegamente que todo lo que se decida allí se cumple... pero no sospecha nada más.

Esclavas, Cuatro


En Esclavas, Loveth recuerda cada escabroso detalle de aquella ceremonia. "Del miedo que sentí me bajó la regla".

De allí la trasladaronn directamente a Lagos, con 18 años recién cumplidos. En una casa junto a varias decenas de chicas, una comenta que todas las que van a Europa ejercen la prostitución. Loveth dice que ella va a trabajar en un taller de costura. No sospecha.

Llegó a Cartagena (Murcia), donde le recibieron su madame, una chica joven de 25-26 años, y un señor mayor, ambos nigerianos.

Allí trabajó limpiando una tienda de productos africanos: comida, bebidas, cremas...

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Tres meses después, una noche, la madame le comenta que mientras esperan la documentación, va a ejercer la prostitución porque no tienen otro trabajo para ella; no hay opción. Debe 45.000 euros. Loveth, sorprendida, pregunta qué pasa si se niega. La respuesta es rotunda: "El vudú te matará". Loveth se asusta muchísimo.

Acabó en La Coruña, en un club pequeño de carretera. Podía atender al día a unos cinco o seis clientes. Trabajaba de 18.00 a 6.00.

De aquello solo tiene recuerdos espantosos. De allí le llevaron a Valencia, a un club grande, con un bar enorme, con 30 o 40 chicas. El alquiler le cuesta 10 euros al día. Loveth está tan desesperada que, con 22 años, empieza a beber para sobrellevar su vida.

Las amenazas por retrasos en los pagos a Nigeria se traducen en rituales de vudú.

La violencia y el miedo crecieron hasta que apareció en su vida la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (APRAMP).