La 'boda púrpura' recuerda que en 'Juego de tronos' "nadie está a salvo"

Joffrey Baratheonmediaset.es

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Casarse en Poniente se ha convertido en un deporte de alto riesgo. Tras los sucesos acaecidos en la boda púrpura, la celebrada en el segundo capítulo de la cuarta temporada de Juego de tronos, George R.R. Martin ha salido al paso de las críticas para defender su forma de entender los enlaces matrimoniales en la serie de HBO. "Compensa la boda roja", sentencia el autor, quien constantemente recuerda que "nadie está a salvo". Valar Morghulis (Todos los hombres deben morir) es el lema de esta temporada. OJO, SPOILERS.
El león y la rosa fue la última vez en que Jack Gleeson interpretó a Joffrey Baratheon. El hijo incestuoso de Cersei y de su hermano Jamie fue envenenado en la celebración de su propia boda.
"La idea de los asesinos era que todo pareciera un accidente. Sin embargo, no contaban con la afirmación de Cersei de que se trata de un asesinato", apunta George R.R. Martin en una entrevista con Entertainment Weekly. El escritor también ha señalado que quería "que no estuviera todo claro, que los lectores tuvieran que hacerse preguntas sobre el asesinato".
Martin considera que estos hechos "equilibran lo ocurrido en la boda roja", donde, traicionados a manos de Frey y Bolton, murieron Catelyn Stark y su hijo, el joven lobo Rob, autoproclamado Rey en el Norte.
Joffrey era sin duda uno de los personajes más odiados de la ficción. R.R. Martin se ha referido a él como "el clásico matón de 13 años, pero con sentimientos. De hecho, hay un momento mientras está muriendo en que mira a su madre y a Tyrion sabiendo lo que está pasando, con terror en los ojos", afirma R.R Martin.
En cuanto el papel de Tyrion, el escritor señala que "la situación no le beneficia en absoluto; de hecho ahora se ha convertido en el principal sospechoso". Y es que Tyrion siempre ha destacado por ser un "bocazas", según explica el autor de Juego de tronos: "Desde el principio de la serie, el enano ha estado siempre amenazando a Cersei. Después de los hechos de la boda púrpura, todos le miran a él como principal culpable".
Martin también ha tenido palabras para Jack Gleeson, el actor que da vida al fallecido personaje: "Conocí a Jack en la grabación del episodio piloto hace ya muchos años y creo que es sencillamente sensacional. Ha sabido captar perfectamente la esencia de Joffrey y hacerlo incluso más repugnante de lo que es en las novelas. Es un actor que tiene una gran carrera por delante".

En una entrevista con el portal Entertainment Weekly, Gleeson reconoció que, en cierto modo, su desaparición ha sido "un alivio". "Es una situación complicada, puesto que era la primera vez que tenía que morir en pantalla", confiesa el actor, de tan solo 21 años.
Gleeson subraya que la grabación de esa escena fue "muy difícil" ya que nunca ha visto y "es complicado imaginar como es este proceso en la vida real". "Llevaba mucho tiempo preparándome para ella, conocía lo que le pasaría a mi personaje desde que empezamos a rodar por eso ya me había planteado cómo enfocarla", insiste.
A pesar de la complejidad de la escena, Gleeson sostiene que "rodar tu propia muerte es algo divertido y único". "Ha sido genial rodar toda la serie y nunca he tenido ninguna escena en la que me haya sentido incómodo", afirma Gleeson.
Con todo, "llevo actuando desde los ocho años y la verdad es que, cuando has crecido haciendo constantemente lo mismo, acabas muy cansado de ello".
Pero, ¿qué es lo que Jack Gleeson quiere hacer en lugar de actuar? "No está claro, aún me queda un año en la universidad y cuando acabe me gustaría hacer un postgrado". El intérprete que durante 32 capítulos dio vida a Joffrey Baratheon terminó la entrevista entre risas comentando que si no encuentra ningún trabajo en los próximos diez años, aceptara "cualquier papel" que le den.