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Una experiencia en primera persona

El Bicifinde: el mejor modo de animarte a pedalear de casa al trabajo por Madrid

Nos apuntamos a un Bicifinde y comprobamos que la ciudad es un buen lugar para ir en bici.

'En bici por Madrid' es un blog escrito por un grupo de aficionados a la bicicleta quienes, además, organizan los 'Bicifindes', una curiosa iniciativa en la que se ofrecen voluntariamente a recorrer contigo en bici la ruta más tranquila y sencilla que separa tu casa del trabajo durante el fin de semana. Desde 12 Meses hemos querido predicar con el ejemplo y nos apuntamos a uno de estos itinerarios. Te contamos la experiencia de pedalear por Madrid en primera persona.

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Hace unos años, un grupo de amigos comenzó a escribir un blog tratando temas sobre Madrid. Con el tiempo, se percataron de que las entradas que escribían con más pasión eran aquellas que tenían como protagonista a la bicicleta, y poco a poco repararon en que eran muchos los usuarios que seguían esta temática con interés, por lo que decidieron fundar En bici por Madrid, un blog que se escribe sobre dos ruedas.


En él, además de asesorarte a la hora de elegir tu velocípedo ideal, te dan consejos de circulación, te informan de las novedades del mundo del ciclismo y llevan a cabo una importante labor que anima cada vez a más usuarios a cambiar el transporte motorizado por la bici. Son los Bicifindes, una iniciativa que nació en febrero de 2011 y en la que, de manera totalmente gratuita, te dan todas las facilidades que estén en su mano para que comiences a recorrer el trayecto desde tu casa hasta el trabajo en bicicleta.


Son muchas las personas que no se atreven a desplazarse en bicicleta por la ciudad por miedo al tráfico, las cuestas o las grandes avenidas, pero desde En bici por Madrid te demuestran que es posible circular por el centro utilizando calles tranquilas, con menos pendiente y, sobre todo conociendo una serie de trucos con los que podrás convivir sin problemas con el tráfico de la capital.

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Por eso, desde este blog dan la posibilidad a todo aquel que quiera aprender a ir al trabajo en bici de que se ponga en contacto con ellos a través de bicifindes@espormadrid.es, les explique el lugar en el que comenzaría y terminaría la ruta, y ellos se encargan de trazar el mejor recorrido para llegar hasta allí en bicicleta. Además, cuentan con 30 voluntarios que hacen la ruta contigo durante el fin de semana desde cualquier parte de Madrid, incluyendo la periferia. Solo te piden tres requisitos: que tengas una bici en condiciones, que sepas montar en ella y que tengas ganas de usarla.


Una experiencia en primera persona

Desde 12 Meses hemos querido predicar con el ejemplo y el sábado pasado nos apuntamos a uno de estos Bicifindes. Baldo, uno de los guías voluntarios, nos propuso vivir la experiencia en primera persona, así que le acompañamos en la ruta que iba a realizar con María, una nueva ciclista urbana, para llegar desde su casa, en Cuatro Caminos, hasta Plaza de España, donde se encuentra su oficina.


A las 9 de la mañana me encontré con Baldo, quien me ayudó a ajustar la bicicleta. Me explicó que lo principal es que, al pilotar, nos sintamos cómodos, que la postura no sea forzada. Para ello, colocando el pedal en la parte más cercana al suelo en su recorrido circular, apoyaremos el pie sobre él y, estirando la pierna, nos aseguraremos de que el sillín esté a la altura de nuestra ingle, para que nos podamos sentar.


Y una vez terminamos de repasar las señalizaciones que debemos hacer al girar para advertir al resto de vehículos de nuestras maniobras, nos subimos a pedalear por la calzada hasta el punto en el que teníamos nuestra cita con María, que nos esperaba en la puerta de su casa junto a su bici, lista para comenzar el recorrido hasta su lugar de trabajo.


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  María llevaba años sin subirse a la bicicleta, pero hace un par de meses vio una publicación de En Bici por Madrid a través de las redes sociales, empezó a leer sobre ciclismo urbano y alimentó el gusanillo. Poco después, a una amiga suya le regalaron una bicicleta, y ésta se la prestó durante un fin de semana para que probase, y aunque al principio iba muy insegura, tras unos cuantos pedaleos se sintió como si volviese a la infancia.


Aconsejada por la gente del blog, ha terminado comprándose su propia bici y está decidida a comenzar a usarla para ir a trabajar. Pero para circular con más seguridad, se puso en contacto con los Bicifindes, quienes se ofrecieron encantados a acompañarle en su primer paseo por Madrid.


La que aquí escribe tampoco es que sea una ciclista experimentada, ni mucho menos, si no más bien todo lo contrario. Yo también llevaba mucho tiempo sin subirme a una bicicleta y puedo decir que sería mi primera vez pedaleando entre el tráfico madrileño, una hazaña que nunca me había planteado llevar a cabo pero que, con la seguridad de contar con un guía experimentado que me ayudase, parecía mucho más sencilla.


Lo primero que debemos saber a la hora de circular por la ciudad es que somos un vehículo más y, por lo tanto, debemos ocupar todo nuestro carril. Si hay varios carriles, es preferible que vayamos por el derecho, siempre prestando atención a los vehículos aparcados en doble fila y a los vehículos aparcados, que nos pueden disturbar al abrir su puertas. Si no nos sentimos capaces de llevar una velocidad acorde con el tráfico lo mejor es que nos lo tomemos con tranquilidad o elijamos vías menos transitadas.


Pero nosotros, siguiendo el camino más directo, comenzamos nuestro trayecto bajando por la Calle Bravo Murillo, que para quien no la conozca es una de las principales arterias de Madrid, con varios carriles en ambos sentidos, pero que cada vez cuenta con más usuarios con bicicletas. Jamás me habría imaginado a mí misma desplazándome en bicicleta por ella, pero el caso es que allí estaba, sobre mis dos ruedas, compartiendo calzada con el resto de vehículos motorizados y, como no, contando con la inestimable ayuda de Baldo y María, que me dieron la seguridad que necesitaba.


Al terminar esta calle continuamos por San Bernardo, otra de las importantes de la ciudad, pero tengo que decir que, además de que en fin de semana el tráfico es mucho más tranquilo, el resto de vehículos respeta bastante a las bicicletas, aunque esto no garantiza que estén observando nuestros movimientos a cada instante, por lo que antes de maniobrar debemos asegurarnos de que nos han visto, para que puedan cedernos el paso y no interrumpan nuestro camino. Y tras cruzar la Gran vía a lo ancho, llegamos hasta nuestro destino tras un cómodo paseo que, afortunadamente, era en pendiente descendiente, lo que facilitaba bastante las cosas.

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María, sorprendida, nos explicó que, normalmente, tarda alrededor de 45 minutos en llegar desde su casa hasta el trabajo en transporte público y, sin embargo, en nuestro bicifinde habíamos empleado tan solo un cuarto de hora.


Y tras unas lecciones sobre cómo atar la bicicleta para asegurarnos de que nos la encontraremos entera cuando decidamos volver a cogerla, pusimos rumbo a nuestro punto de inicio por otras calles más tranquilas con las que suavizaríamos mucho la cuesta arriba, economizando esfuerzos y disfrutando del trayecto.


Hay que decir que Madrid, aunque sea una gran ciudad, cuenta con muchas callejuelas que te adentran en rincones en los que olvidas que circulas por una capital. Tiene muchas vías pacificadas en las que el límite de velocidad se fija en 30 Km por hora, tranquilizando mucho al ciclista principiante. Otra de las ventajas que los ciclistas deben tener en cuenta es que si llegan a un tramo conflictivo en el que no se atreven a lidiar con el tráfico, tienen la posibilidad de bajarse de la bicicleta y caminar junto a ella por la acera y los pasos de zebra, como un peatón más, hasta que vuelvan a sentirse lo suficientemente seguros como para volver a subir al sillín. Sabiendo esto, pasamos por las calles de Malasaña, hasta llegar a Fuencarral, y continuamos hasta nuestro punto de partida.


 Todos satisfechos

Al finalizar nuestro itinerario tuvimos la oportunidad de charlar sobre la experiencia y María, la verdadera protagonista de este Bicifinde, nos contó satisfecha que le habían venido muy bien todos los consejos que le había dado Baldo a lo largo del paseo, y que se sentía muy orgullosa por haber sido capaz de circular por grandes calles como Bravo Murillo gracias al apoyo de nuestro guía, ya que ella sola no se habría atrevido a probar este itinerario: “Tal vez, para el día a día, elija calles menos transitadas, pero este Bicifinde me ha ayudado mucho para coger confianza y familiarizarme con el camino y con la bicicleta”.


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Baldo, nuestro guía, es un gran apasionado de la bicicleta, y defiende su uso por la ciudad porque, como usuario, sabe bien que no existen grandes peligros a la hora de circular por Madrid. Comenzó su labor como voluntario en los Bicifindes hace algo más de un año animado por la posibilidad de transmitir sus conocimientos a aquellas personas que quieren empezar a hacer de la bicicleta su medio de transporte habitual. Para él no supone un sacrificio dedicar una parte de su fin de semana a ayudar a otros ciclistas porque le gusta mucho hacerlo: “La gente recibe los consejos muy bien y aprecia su valor. Además, ir en bici te da la posibilidad de conocer Madrid desde otro punto de vista que es muy gratificante”.


Y para terminar, no puedo despedirme sin agradecer tanto a 'En bici por Madrid' como a Baldo el haberme brindado la oportunidad de vivir una experiencia sobre dos ruedas por el centro de la ciudad con la tranquilidad de contar con un buen asesoramiento y sintiéndome muy arropada por sus consejos. Reconozco que me parecía una misión imposible el circular por Madrid en bicicleta sin que me atacasen los nervios de encontrarme en medio del tráfico sin saber qué hacer, pero me han demostrado que no solo es posible si no que es mucho más seguro y sencillo de lo que habría imaginado.


Además, el camino sobre una bicicleta se disfruta mucho más. Deberíamos aparcar las prisas en casa y descubrir nuevas formas de transporte que nos permitan economizar el tiempo mientras cuidamos el medio ambiente, sentimos el aire en nuestro rostro y observamos el mundo que nos rodea, sin preocuparnos solamente de llegar. A veces, el camino es lo más gratificante. Y, cómo no, desde aquí quiero pedir un aplauso para María, que me acogió en su ruta y consiguió terminar el camino con energía y muy buen humor.

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La labor de 12 meses

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