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El primer cycling café de la capital

El café de 'La bicicleta', un rincón con arte y sabor a hogar en el centro de Madrid

Arte, café y bicicletas se unen para crear un lugar en el que trabajar o compartir experiencias vividas sobre dos ruedas.

Abrió sus puertas a finales de 2012 y en tan solo unos meses ya ha conseguido ganarse el afecto de los ciclistas urbanos de Madrid, y de los vecinos del barrio de Malasaña. Tamara y Quique querían dar vida a un local en el que se sirviese un café de calidad, se pudiese trabajar, sentarse con los amigos para compartir historias y además, los amantes de las dos ruedas pudiesen reunirse para compartir sus inquietudes y su pasión por el mundo de la bicicleta. Una iniciativa de café temático que quiere mantenerse activo, proponiendo talleres, exposiciones y mercadillos. Por supuesto, puedes llegar hasta su puerta pedaleando.

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Situado en uno de los rincones más emblemáticos del madrileño barrio de Malasaña, el café de La Bicicleta observa desde un rincón, a través de sus grandes cristaleras, todo lo que acontece en la Plaza de San Ildefonso (o plaza del Grial).


El aroma evocador del café y la heterogeneidad de sus asientos nos dan la bienvenida mientras caminamos entre los pensamientos mudos de aquellos que ocupan las mesas. Al fondo, en una mesa alargada en la que varios clientes trabajan frente a sus ordenadores, nos encontramos con Quique y Tamara, los creadores de ese espacio que aúna sus tres grandes pasiones: el arte, el café y la bicicleta.

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Su aventura comenzó hace tres años, cuando una amiga de Letonia les contó la historia de tres amigos, uno piloto de bicis BMX, otro mecánico y el tercero diseñador gráfico, que habían abierto un local en Riga en el que podías ir a tomarte un refresco o a arreglar tu bicicleta. Investigando un poco más, la pista les llevó hasta Londres, ciudad en la que se encuentra el café primigenio de culto a la bicicleta, el ' Look mum no hands!' ('Mira mamá, ¡sin manos!'), referencia de todos los que nacieron después.


A partir de ahí, Quique Arias y Tamy Marqués lo tuvieron claro: Madrid también tendría su propio café de La Bicicleta. Él, diseñador gráfico, y ella, trabajadora del mundo de la aeronáutica, se pusieron manos a la obra y comenzaron a viajar para emprender una búsqueda que, poco a poco, le fue dando forma a ese plan de proyecto que es hoy una realidad.

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Ambos han vivido en el extranjero y en cada país que han pisado se han empapado de las características de sus cafeterías. En Berlín, en Londres o los Países Bajos, estos espacios tienen unas peculiaridades comunes. Se trata de rincones acogedores en los que puedes pasar la tarde, charlando con tus amigos, leyendo, o cómodamente sentado frente al ordenador, llegando incluso a convertirse en un recurrente lugar de trabajo.


Éste es uno de los puntos fuertes del café de La Bicicleta. Ahora que cada vez son más los trabajadores que se suman al club de los freelances, este lugar les da la posibilidad de pasar la jornada laboral fuera de casa, con un rico café, en una oficina improvisada que cuenta con conexión wifi gratuita (os animo a que preguntéis por la clave para que os arranquen una sonrisa...), enchufes, un ambiente muy acogedor, música agradable e incluso unas cajoneras con llave que te permiten dejar el portátil en lugar seguro mientras vas al baño, o sales a la puerta a coger aire.

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Pero, además, su nombre nos introduce en un local que rinde culto a la bicicleta, otra de las pasiones de Tamara y Quique. Este café pretende ser el punto de encuentro entre aficionados al ciclismo urbano. Cuando el aforo lo permite, no solo puedes llegar hasta su puerta pedaleando, si no que tienes la posibilidad de guardar la bici dentro del local. En él puedes encontrar herramientas para el ajuste y la reparación de tu vehículo de dos ruedas, en modo 'auto-taller', y si no eres un manitas, te animan a que te apuntes a alguna de las charlas que imparten sobre 'Mecánica básica', en la que aprenderás a arreglar pinchazos, hinchar las ruedas o ajustar los cambios, a nivel usuario.


El café de 'La Bicicleta' actúa también como plataforma para los activistas, que promueven el uso de la bici en la ciudad, organizando charlas, encuentros, talleres, mercadillos y proyecciones. Cuando se abrió, hace cuatro meses, programó su inauguración con la celebración del Bicycle Film Festival en Madrid, un evento audiovisual que gira en torno al mundo de la bici, el 21 de diciembre. Desde entonces, entre sus paredes se han organizado actividades regulares como talleres de ciclocostura, en los que se fabrica ropa para protegerse de la lluvia, fundas para los cascos o el sillín, uniformes, etc; mesas redondas, para debatir temas como la polémica sobre el uso obligatorio del casco; mercadillos de 'Pedal Couture' en los que encontrarás carteras, cinturones, broches, maletines para las herramientas y numerosos artículos elaborados a partir de piezas de bicicleta en desuso.

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En su planta baja, con decoración industrial, además de un proyector, y una gran mesa preparada para reuniones y eventos varios, el local alberga una sala de exposiciones. La próxima, que se inaugura el 11 de abril, la firma Manu Campa, un artista del barrio de Malasaña que dedica parte de su obra a la bicicleta. Sus fundadores han crecido en contacto con el arte urbano, el graffiti y el street art, y quieren que se trate de un 'café temático activo' en el que están abiertos a propuestas, bien en directo o a través de su página web. Han creado un lugar para que se hable de la bicicleta desde el punto de vista social, y se han percatado de que lo que los ciclistas piden es respeto, educación para compartir la vía pública.


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Pero eso no es todo, porque como buena cafetería, cuenta con un gran leitmotiv: el café. Se rumorea por los mentideros de Madrid que La bicicleta sirve uno de los mejores cafés de la ciudad. Además, exclusivo. La mezcla personalizada la diseña un micro tostador catalán, que ha plasmado el carácter del local en sus tazas, con un olor y sabor particulares.


Cuentan con una cafetera especial que compraron gracias a una iniciativa de 'crowdfunding' (financiación popular), y el encargado de utilizarla con mimo es un 'barista', un profesional poco conocido que está especializado en el café de alta calidad, trabaja creando bebidas basadas en él, sabe cómo moverlo, prensarlo, a qué temperatura verterlo, o la cantidad correcta que debe utilizar, entre otras virtudes.


Lo mejor es que en su carta, a pesar de la exquisitez de sus productos, encontramos precios populares. Sirven cerveza local, de elaboración artesanal, y sus productos son naturales, biológicos y ecológicos. Por eso, en los apenas cuatro meses que llevan abiertos, han conseguido que se hable de ellos, que mucha gente visite el bar y que el aforo deje pocos sitios libres gracias a la fidelización de usuarios. ¿El secreto de su éxito? Quique asegura que ha sido crear el lugar que reúne las características que a él, como cliente, le gustaría disfrutar. Tamy añade que, para no desanimarse con todas las noticias de actualidad que hablan de crisis y fracasos empresariales, lo mejor es aislarse de los medios, las opiniones catastrofistas, y creer en tu proyecto al 100%. Y está demostrado que, en este caso, las pautas han funcionado a la perfección.

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La labor de 12 meses

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