Maruja Mallo

“Trabajo intensamente en la creación y superación de mi obra que es la superación de mi misma”. Con sus cuadros llenos de sensibilidad, sus colores vivos, y sus cartas desde el exilio llegó a ser una guerrera en tiempos revueltos. Quiso formar un camino sin ataduras ni espinas, ya que su mundo no tenía reglas.

Nacida en Lugo en 1902, fue la divulgadora junto a su amiga Margarita Manso del movimiento “sin sombrero” en el que jóvenes intelectuales de la época escandalizaron a la sociedad por atreverse a salir a la calle sin esa prenda.
A los veinte años tuvo relación con artistas como Dalí, Federico García Lorca y María Zambrano, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando donde comenzó a estudiar. Su pintura siempre fue influenciada por el surrealismo.
Con el estallido de la Guerra Civil, se exilió a Argentina y realizó frecuentes viajes a Nueva York. Ahí fue donde se relacionó con Andy Warhol que reconoció sus obras como un ejemplo del Pop Art americano. Volvió a España en 1933 y, aun siendo reconocida en todo el mundo por su surrealismo, aquí no lo fue y no se llegó a integrar en la vida pública. Nunca renunció a sus ideas. Falleció en Madrid en 1995.