La educación debe ser un derecho fundamental en todas las sociedades

La  educación debe ser un derecho fundamental en todas las sociedades12 Meses

¿Sabemos a qué hacen referencia los Derechos Fundamentales? Con el término Derechos Fundamentales se suele hacer referencia tanto a las libertades públicas como a los derechos económicos, culturales y sociales, por lo tanto, los derechos fundamentales de la persona tienen origen en su propia naturaleza, de modo que le corresponden desde su nacimiento.

¿Sabemos a qué hacen referencia los Derechos Fundamentales? Con el término Derechos Fundamentales se suele hacer referencia tanto a las libertades públicas como a los derechos económicos, culturales y sociales, por lo tanto, los derechos fundamentales de la persona tienen origen en su propia naturaleza, de modo que le corresponden desde su nacimiento.
Dentro de estos derechos está la educación. El derecho a la educación es un derecho fundamental de todos los seres humanos que les permite adquirir conocimientos y alcanzar así una vida social plena. El derecho a la educación es vital para el desarrollo económico, social y cultural de todas las sociedades.
Sin embargo, la realidad es diferente y en muchas sociedades, como sucede con los refugiados, estos derechos se ven vulnerados. La educación es el futuro no podemos olvidar que la mayor riqueza es el conocimiento y el conocimiento es aprendizaje. Pero las cifras alarman sobre la educación en los refugiados: el 61% recibe una educación primara, en secundaria se reduce a más de la mitad, a un 23% y tan solo un 1% de los refugiados acude a la universidad.
Para el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) la educación es fundamental por ello disponen del programa de becas de educación superior de ACNUR, DAFI (Iniciativa Académica para Refugiados Albert Einstein). Desde su creación en 1992, el programa DAFI ha permitido a más de 13.500 refugiados cursar estudios universitarios en 50 países de acogida como ha sido el caso de Tateh Lehbib, protagonista del último documental producido por ACNUR “El loco del desierto”.
Muchos niños refugiados sueñan con ser médicos, profesores o ingenieros, profesiones con las que podrían reconstruir su país cuando el conflicto del que han huido termine o mejorar la vida de sus compatriotas. Tateh Lehbib es un ejemplo de ello. Tras estudiar energías renovables en la universidad de Argel gracias a la beca DAFI de ACNUR y un máster de Eficiencia Energética mediante una beca Erasmus Mundus en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Tateh Lehbib ha vuelto al campo de refugiados en el que vivió para ayudar a su pueblo y mejorar la vida allí mediante su proyecto innovador construyendo refugios con botellas de plástico llenas de arena con un impacto más que positivo.
La raíz de estos frutos es, sin duda, la educación. La educación es necesaria y fundamental para construir un futuro mejor donde todas las personas tengan una vida digna.