Más de cuatro décadas sin que el pueblo saharaui pueda volver a su hogar

Más de cuatro décadas sin que el pueblo saharaui pueda volver  a su hogar12 Meses

43 años han pasado desde que Marruecos se apropiara del Sahara Occidental.

En la actualidad los saharauis siguen siendo refugiados en un desierto que no es suyo donde sus vidas transcurren en una aparente paz que poco a poco se ha convertido en la desesperación de no saber si los organismos internacionales los ayudarán a volver a su casa por la vía pacífica.
Después de más de 42 años, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) unos 173 mil refugiados saharauis conviven en cinco campos de Tinduf (Argelia) en mitad del desierto soportando temperaturas superiores a los 50ºC en verano y tormentas de arena que destruyen sus jaimas y casas de adobe.  Estas condiciones climatológicas se vuelven aún más duras debido a la escasez de fondos que no permite dar a los refugiados la suficiente cantidad de agua potable, comida o servicios básicos como una atención médica y nutricional adecuada. Quienes más sufren estas carencias son los niños, las mujeres embarazadas y lactantes, los enfermos y las personas mayores.
Hombres y mujeres, generaciones que han nacido en los campos de refugiados, no conocen otra cosa que el desierto y la pobreza viviendo en condiciones precarias con la esperanza de salir de allí y volver a sus hogares por la vía pacífica.
Para reflejar y visibilizar esta realidad el Comité español de ACNUR ha producido el documental “El loco del desierto” dirigido por Julieta Cherep. El documental cuenta la historia de Tateh Lehbib, refugiado saharaui, que ha diseñado un innovador refugio con botellas de plástico llenas de arena para mejorar la calidad de vida de los refugiados reduciendo la temperatura interna hasta 3 grados y resistiendo mejor las tormentas de arena.
Julieta Cherep ha querido sensibilizar a la sociedad sobre esta realidad y transmitir mediante la historia de Tateh Lehbib como de algo sencillo, como es una botella de agua vacía, se puede crear algo extraordinario como un hogar y visibilizar la gran fuerza, capacidad de lucha y solidaridad del pueblo saharaui donde la esperanza de volver a su tierra y de recuperar su hogar es lo que les mantiene para seguir hacia adelante.