Brenda y Kelly vuelven al instituto con Telecinco

Telecinco ha adquirido los derechos de emisión de, que fue emitida por la cadena a principios de los años 90 con gran éxito de audiencia y que creó escuela entre las series de adolescentes. 90210 , la secuela de Sensación de vivir
Casi 20 años después, Brenda Walsh (Shannen Doherty) y Kelly Taylor (Jennie Garth) ya no son las adolescentes rebeldes de aquellos años. : Kelly como tutora y Brenda como la directora musical. Ahora trabajan en el West Beverly Hills High School , el instituto donde experimentaron todos sus picores juveniles
En el colegio se hacen cargo de Annie y Dixon Wilson, los hijos de una familia de Kansas recién trasladada a California, como en su día hicieran los Walsh desde Minnesotta.
Producida por  arranca con los Wilson, recién mudados a Beverly Hills para cuidar de la abuela paterna, una antigua estrella de la televisión. CBS Paramount Network Televisión, 90210
Nada más llegar, tanto los padres -Harry y Debbie (Rob Estes y Lori Loughlin)- como los hijos -Annie (Shenae Grimes) y Dixon (Tristan Wilds)- se dan cuenta de que la vida en California es muy distinta a la que llevaban en Kansas. Para los jóvenes, la incomodidad de sentirse "los nuevos del colegio" se ve incrementada por el hecho de que su padre es el nuevo director del instituto.
Annie, una chica dulce y extrovertida apasionada por el teatro, y Dixon, un destacado atleta adoptado por los Wilson cuando era niño, encuentran en todo lo que les rodea un fuerte choque cultural con respecto a lo que hasta ahora habían vivido en el Medio Oeste.
Su entorno más inmediato está formado por Naomi (AnnaLynne McCord), una estudiante explosiva, mimada y millonaria; Ethan (Dustin Milligan), un popular deportista que rivalizará con Dixon; Navid (Michael Steger), un aspirante a periodista que dirige el periódico del colegio; y Silver (Jessica Stroup), una chica rebelde famosa por producir y protagonizar series en formato vídeo para Internet. Unos perfiles que recuerdan a los originales de Sensación de vivir, pero adaptados a los usos y costumbres del siglo XXI.
Aunque el claustro es sofisticado y divertido -como el profesor Matthews (Ryan Eggold), la tutora Kelly Taylor (Jennie Garth) y la directora musical Brenda Walsh (Shannen Doherty)-, los Wilson tendrán que hacer un gran esfrzo por adaptarse a la idiosincrasia local y a sus nuevos compañeros.
90210 se estrenó en Estados Unidos el pasado mes de septiembre en la CW y supuso el mejor primer episodio de una serie en la historia de la cadena.
Sensación de vivir revolucionó en su momento el género de las telenovelas por y para adolescentes. Y en España creó escuela como germen de producciones como Al salir de clase (Telecinco) o Compañeros (Antena 3). 
La serie evolucionó desde el planteamiento original, en el que , hasta convertirse en un culebrón clásico de relaciones cruzadas, giros inesperados con ingredientes policiacos, asesinatos como el de la novia de Dylan (Luke Perry), embarazos, rupturas y bodas suspendidas en el último minuto, como la de Brandon y Kelly (Jennie Garth). Esto permitió también a los actores crecer y madurar tanto en la vida real como en sus personajes, que cambiaron el instituto por la universidad y luego el mundo laboral sin perder esa sensación de vivir mejor que la media. la nueva vida de los gemelos Brenda y Brandon Walsh (Shannen Doherty y Jason Priestley) en la soleada California acaparaba gran parte de los argumentos
Se convirtió en todo un éxito televisivo mundial que duró diez temporadas en antena y en una millonaria franquicia que generó otros éxitos como , , y la actual secuela con el mismo código postal 18 años después. Melrose Place Models Inc
El padre de la idea fue el recientemente fallecido Aaron Spelling, padre de la inefable Tori, que no repetirá papel porque (ya no está papá) no llegó a un acuerdo con los productores de 90210.
Y los guiones los firma Darren Star, que algo sabrá de la historia:  escribió cerca de 300 episodios de Sensación de vivir, más de 200 de Melrose Place y cerca de un centenar de Sexo en Nueva York. ¿Más garantías?