Contreras alerta de los peligros de la "burbuja audiovisual"

Hay "diálogo" y búsqueda de "consenso" entre todos los operadores privados para presentar al Gobierno unas propuestas de cara a la Ley General Audiovisual. Todos excepto uno, sostiene el consejero delegado de La Sexta, José Miguel Contreras, en clara referencia al grupo PRISA, contra quien ha cargado en una comparecencia ante el Foro de la Nueva Comunicación acusándolo de "manipulación" y "prepotencia".
Contreras ha respondido a los ataques que, una semana antes, dirigió contra su compañía el consejero delegado de PRISA, Juan Luis Cebrián.
Cebrián reclamó al Gobierno que ponga orden en el "maremágnum audiovisual" sin "amiguismo". "Para Cebrián, el amiguismo es todo lo que no le favorezca a él", replica Contreras.
Y ha querido rechazar esas imputaciones insistiendo en su búsqueda de consenso con el resto de operadores (Telecinco, Antena 3, Vocento...), "menos con el grupo que no se puede sentar con gentuza como nosotros", ironiza.
El consejero delegado de La Sexta alerta de los peligros del estallido de una "burbuja audiovisual" que podría suponer "la desaparición de grupos" -tras un "pasado de beneficios extraordinarios que disparó las expectativas"- si no se regula el sector ante al apagón analógico y la multiplicación de los operadores.
Un proceso que "no debería tener un tinte ideológico", y que pasa por un acuerdo con el Ejecutivo y con la oposición. Una vez más, ha lanzado sus propuestas, que pasan por la definición de la televisión pública, -una "programación complementaria a las privadas", no dependencia de la tarta publicitaria, aunque noy las autonómicas- y la reducción en el número de canales de la TDT: "la falta de competencia corre el peligro de crear oligopolios, pero con un exceso se corre el peligro de la subsistencia", y que todo acabe en una "limpieza étnica". cuestionó la compra de la Liga de Campeones por parte de TVE
Sobre la venta de Digital +, asegura que "nadie va a pagar en su sano juicio" lo que los dueños de la plataforma aseguran que vale  -Cebrián habló el otro día de 3.850 millones de euros-, aunque espera que el proceso termine cuanto antes. "Estoy deseando que lo vendan, para dejar de sentirnos perseguidos".