Implacables, rebeldes y nada ñoñas

Blanca Portillo ('Acusados',Telecinco) y Emma Suárez ('Cazadores de hombres', Antena3).mediaset.es
Rosa Ballester y Ana Leal son dos mujeres de rompe y rasga. La jueza de la serie que Telecinco estrenará esta temporada, y la agente especial de (Antena 3), no dejarán indiferente a nadie. Acusados, Cazadores de hombres
Blanca Portillo y Emma Suárez, las actrices que las interpretan, regresan a la televisión motivadas por la complejidad de estas dos profesionales, el realismo con el que se abordan sus vidas y la carga emocional y dramática de las historias.
"La televisión es un medio que me produce mucha pereza por las consecuencias profesionales que conlleva presentarte semanalmente ante millones de espectadores. Regreso cinco años después de El pantano porque Ana, mi personaje, es contradictorio, rebelde, marcado por una obsesión y con nada que perder, además de la calidad de los guiones", comentó Suárez, ganadora en 1997 de un Goya por su papel en El perro del hortelano.
Para Goyo Quintana, productor ejecutivo de Acusados, el creciente protagonismo de la mujer en la ficción responde a una realidad y a una demanda del mercado. "La mujer es más competitiva, tiene una presencia real en la sociedad, por lo que es natural que gane protagonismo en la pequeña pantalla, y además, la tele es femenina. Los datos de consumo televisivo confirman al fútbol como un producto de entretenimiento para hombres y la ficción, para mujeres", subraya Quintana.
1 Por ese motivo, desfilan por las parrillas historias de mujeres que se abren camino en ámbitos hasta hace poco masculinos y para las que las relaciones sentimentales no son el motor de sus vidas. La vengativa investigadora que interpreta Emma Suárez y la implacable letrada de Portillo nada tienen que ver con las Marianas Pinedas, Fortunatas y Jacintas de la televisión de los 70 y 80.
Con el nacimiento de las privadas , una década más tarde, llegó una mujer nueva, empeñada en obtener su propia autonomía económica y decidir cuándo y cuántos hijos deseaba sacar adelante.
En Farmacia de guardia, la primera producción propia de Antena 3, Antonio Mercero colocó al frente del reparto a Concha Cuetos que también interpretó a una boticaria con el director vasco en Crónicas de un pueblo (1971) en el papel de una farmacéutica separada y con tres hijos.
Pero aunque Lourdes Cano era la columna vertebral de todas las historias que semanalmente se vivían en la rebotica, los estereotipos femeninos estaban fuertemente arraigados en el personaje, capaz de lidiar con los clientes, con la adolescencia de sus vástagos y con un latin lover como ex marido omnipresente.
 
Como lo están 18 años después en (Telecinco), la serie de mayor audiencia de la pasada temporada, protagonizada por una mujer de la limpieza (Carmen Machi), divorciada y con dos hijos, una madre y un hermano a su cargo. Aída
Muchas espectadoras se habían decantado por producciones estadounidenses, como Sexo en Nueva York, Mujeres desesperadas y donde se abordan las luces y sombras de la mujer del primer mundo: la búsqueda de sí misma, la proyección profesional, la eterna juventud, el sexo, los hombres, los hijos... Mujeres de Manhattan ,
Mientras las anteriores rozan la locura cumpliendo con todos los estereotipos de la superwoman, otras, que no se creen el cuento del príncipe azul, luchan contra los malos, atrapan asesinos en serie y encierran a pederastas, violadores y narcotraficantes.(Jennifer Garner), (Kyra Sedgwick), (Kathryn Morris), (Hill Hennessy) y (Holly Hunter) le ponen acento femenino al género policíaco y de acción 32 años después de que lo hicieran Farrah Fawcett, Kate Jackson y Jaclyn Smith en Los ángeles de Charlie. Alias The Closer Caso abierto Crossing Jordan Salvando a Grace
Lejos quedan mujeres como Carolina Quiner Holbrook Ingalls (Karen Grassle), la abnegada esposa y madre de (1973), personaje con el que se sentían identificadas millones de mujeres que al igual que ella anteponían el desarrollo personal de los suyos en detrimento de su propia identidad. Roles femeninos de los que cada vez se alejan más las hijas y nietas de aquellas mujeres y espectadoras. La casa de la pradera