Mil latigazos por hablar de sexo en la tele

Mazen Abdul-Jawad.mediaset.es

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Daily Telegraph
Abdel Yawad, divorciado y padre de cuatro hijos y empleado de la aerolínea estatal, tendrá que someterse a tratamiento psiquiátrico por su osadía.
Los otros dos sentenciados, uno de los cuales recibirá 70 latigazos, pasarán dos y tres meses en un presidio.
En este sentido, adelantó que denunciará a la cadena para que "reciba el castigo que merece".
El condenado, Mazen Abdel Yawad, apareció en un programa de la cadena libanesa LBC el pasado mes de julio que se pudo ver también en Arabia Saudí, y en él describió su vida sexual, su pérdida de la virginidad a los 14 años con una vecina del barrio, al tiempo que mostró algunos de sus juguetes sexuales y los preservativos que guardaba en la mesilla.
El diario saudí Al Riad  informa de que un tribunal de la ciudad de Yeda, en el mar Rojo, de donde es oriundo el acusado, lo ha encontrado culpable de "extender el vicio" a través de un medio de comunicación. Ahora, le ha condenado por su conducta, pero su abogado, Sulaiman al Jumeii, ya ha adelantado que apelará la sentencia, que también incluye la prohibición de viajar y de hablar con la prensa hasta cinco años después de su liberación.
Cinco amigos de Abdel Yawad, tres de los cuales aparecen en un momento del víd eo, se sentaron junto a él en el banquillo de los acusados. Los que participaron en la grabación, que confesaron ante la cámara que para ellos el sexo constituía una parte muy importante de sus vidas, pasarán dos años en la cárcel y recibirán 300 latigazos cada uno.
El abogado de Abdel Yawad mantiene que su cliente fue engañado por la cadena de televisión vía satélite y no sabía que estaba siendo grabado.
Asimismo, asegura que su Abdel Yawad se refería a las experiencias sexuales de otras personas y que los juguetes se los dio la cadena.
Durante el proceso, las autoridades saudíes clausuraron las oficinas de LBC en las ciudades de Yeda y Riad.
En Arabia Saudí, uno de los principales aliados de Estados Unidos en la región, el adulterio y la fornicación pueden castigarse con la muerte.
Además, montado en un deportivo rojo, el que fue bautizado por la prensa local como el Casanova o el Don Juan saudí, cuenta su técnica para ligar en un país donde la separación de sexos está al orden del día.
Junto a la matrícula del coche, que el tribunal ha decidido confiscar, al igual que su móvil, estaba escrito su teléfono privado para que lo pudieran ver las mujeres. Algunas llamaban y, a veces, estas llamadas desembocaban en una cita, según explicaba el acusado, para quien en una mujer todo es atractivo.
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