"Vengo con mucho cachondeo y si cuela, cuela"

Tras el cierre de las puertas de la academia de Operación Triunfo,el formato de concursos musicales no se pierde Factor X ya ha entrado en la recta final de la primera fase de casting.
Sobre las 5 de la madrugada llegaban los primeros a la cola. El madrugón no les ha quitado las fuerzas y, mientras les llega el turno, algunos guitarra en mano, cantan y bailan para amenizar la espera. "Lo principal es pasárselo bien", cuenta Silvia, de 22 años.
Pronto los más madrugadores recibían compañía. Gente de todas las edades, de estilos musicales muy variados y de diferentes ciudades españolas se han acercado poco a poco al Teatro Circo Price de Madrid.
Virginia cumplió el pasado lunes los 16, el mínimo de edad para presentarse, y ha viajado a la capital desde Albacete para probar suerte. "Es mi primera vez y estoy nerviosísima. Me he preparado muchas canciones de diferentes estilos, pero ya sé que no me van a coger. Vengo para prepararme para el futuro, para mí es un reto y una experiencia que necesito vivir".
Virginia tiene claro que no va a pasar esta primera fase, pero su compañera de espera, Pilar, responsable de una tienda en Badajoz, lo tiene muy claro: "Yo voy a pasar seguro,  ¡vengo a por todas!". Pilar, que canta en una orquesta de su pueblo desde hace diez años, es casi una profesional de los castings, y cree que este tipo de programas son una oportunidad para que la gente la pueda conocer.". "Me he presentado a  Popstars, a Operación Triunfo, a   siempre me he quedado a las puertas. Esta vez triunfo. ¡Yo tengo el factor X! Tienes Talento ...  Y
A medida que pasa el tiempo, el ambiente se va animando. Una señora de 53 años canta flamenco a la par que un grupo de jóvenes le da las palmas. La cola se va haciendo más larga, con muchos aspirantes ilusionados y con ganas de disfrutar. "Aunque no pase yo, me quedo con la experiencia. Hay que probar suerte", nos confiesa María.
Quien también quiere probar suerte es Bárbara, de Madrid, que, a escondidas de su jefa, se ha acercado hasta el Teatro Circo Price de Madrid para enfrentarse al jurado y demostrarles su talento. "La música es mi vida. Le he dicho a mi jefe que estoy enferma,  y si paso y tengo que ponerme más veces 'enferma' lo haré", confiesa entre risas.
Junto a los jóvenes, madres, abuelas y amigos acompañan a los futuros artistas para no dejarles solos e intentan animarles. La compañera de Bárbara fue quien le animó a presentarse: "Está perdiendo el tiempo trabajando en otra cosa, está malgastando su talento. Si no le cojen aquí, iremos a cualquier otro casting". 
Los motivos para presentarse a las pruebas son dispares. Para Enrique, un comercial de 33 años de Granada que prueba suerte por segundo año consecutivo en Factor X, es la pasión por la música y el querer dedicarse a ella profesionalmente lo que le mueve a aguantar la cola. "Yo quiero ganarme el pan de cada día haciendo lo que mejor se me da, que es cantar. Me da igual tener que esperar esta cola, y si hay que esperar días enteros lo haré, yo tengo claro lo que quiero".
Mientras unos ensayan sin parar las letras de las canciones a la espera para entrar a "examinarse", otros se divierten haciendo bromas. Álvaro, de 26 años, confiesa que busca la notoriedad, y que él se presenta "a todos los cásting que se convocan". "Tengo voz de camionero. Vengo con mucho cachondeo, y si cuela, cuela. Yo cantar... canto en los karaokes todos los fines de semana".
 
 
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