En 2016 murieron 74 periodistas y 52 permanecen secuestrados

John Cantliemediaset.es

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La organización no gubernamental Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha denunciado en su balance anual que un total de 74 periodistas han muerto en 2016 cuando ejercían su labor, la mayoría de ellos "asesinados deliberadamente".
En un comunicado, RSF ha lamentado "la siniestra cacería de periodistas" que ha tenido lugar este año. "Al menos 74 periodistas -profesionales y ciudadanos- fueron asesinados de forma intencionada o mientras realizaban su trabajo", ha señalado.
La cifra es inferior a los 101 reporteros que murieron en 2015 pero RSF ha dejado claro que el descenso "no es motivo de alegría" porque se explica "por el hecho de que los periodistas no tuvieron otra opción que huir de los países que se han vuelto demasiado peligrosos: Siria, Irak, Libia, Yemen, Afganistán y Burundi".
"Este exilio masivo ha creado agujeros negros de la información en los que reina la impunidad. También es el resultado del terror impuesto por los Depredadores de la Libertad de Prensa, que cierran arbitrariamente medios de comunicación y hacen callar a los periodistas", ha explicado la ONG.
RSF ha afirmado que, a pesar de los periodistas afrontan su trabajo con coraje, hay ocasiones en las que "deben optar por autocensurarse por temor a ser asesinados", como sucede en México, "el país en paz más mortífero para los periodistas este año y donde se registraron nueve asesinatos".
"En 2016, casi tres cuartas partes de los periodistas que perdieron la vida fueron tomados como objetivos y asesinados deliberadamente", ha indicado RSF, antes de asegurar que en Afganistán se han registrado diez asesinatos "intencionados" de periodistas "por causa de su profesión".
"Siete de ellos murieron en un atentado suicida contra un minibús del canal de televisión privado Tolo TV en enero, ataque reivindicado por los talibán", ha señalado.
Tras explicar que en Yemen los periodistas también "son perseguidos y asesinados", RSF ha denunciado "la impunidad de la que gozan sus asesinos y la pasividad cómplice de los gobiernos, que muy a menudo también tienden a pisotear la libertad de prensa".
"La violencia contra los periodistas se ejerce, cada vez más, de forma deliberada", ha subrayado el secretario general de RSF, Christophe Deloire.
"Es evidente que se les toma como objetivos y que son asesinados por ser periodistas. Esta alarmante situación muestra el patente fracaso de las iniciativas internacionales para proteger a los periodistas y firma la sentencia de muerte de la información independiente en las zonas donde la censura y la propaganda, sobre todo la de grupos fundamentalistas en Oriente Medio, se imponen por todos los medios", ha añadido.
RSF ha hecho hincapié en que, para que la legislación internacional se aplique, "la ONU debe crear un mecanismo concreto que haga cumplir las resoluciones" y ha subrayado que, con la llegada del nuevo secretario general de la ONU, Antonio Guterres, "es urgente" que se nombre un representante especial para "la seguridad de los periodistas".
La organización de defensa de la libertad de prensa ha señalado que su balance anual confirma el "triste liderazgo" de Siria entre los países más mortíferos del mundo para los periodistas, seguido de Afganistán.
"Dos terceras partes de los periodistas asesinados este año se encontraban en zonas de conflicto. En casi todos los casos eran periodistas locales, ya que los medios de comunicación vacilan cada vez más a la hora de enviar a sus reporteros a lugares peligrosos en el extranjero", ha asegurado.
Publicado a finales de año, el Balance Anual de Reporteros Sin Fronteras se centra en los periodistas y refleja los datos más significativos registrados por la organización. La primera parte del documento, que se publicó el 13 de diciembre, recoge las cifras de secuestrados, encarcelados y desaparecidos. Como novedad, el balance toma en cuenta este 2016 a los periodistas ciudadanos, además de los profesionales, para el cómputo total.
Esa primera parte del balance señaló que un total de 52 periodistas -todos hombres, nueve menos que un año antes- permanecen secuestrados en todo el mundo y 348 informadores están encarcelados por haber ejercido su labor informativa, según denuncia Reporteros Sin Fronteras (RSF) en su balance de 2016.
El grupo terrorista Estado Islámico es el grupo que más periodistas tiene secuestrados, con un total de 21 reporteros cautivos, seguido por los rebeldes huthis, que mantienen privados de libertad a 15 informadores en Yemen. En Mosul, el bastión de Estado Islámico en el norte de Irak, el grupo terrorista tiene en su poder "desde hace cerca de dos años" a diez periodistas y colaboradores de medios de comunicación.
"Los periodistas son uno de los principales objetivos de los yihadistas del grupo Estado Islámico, que buscan acallar toda crítica, hacer que reine el terror y exigir rescates para alimentar su maquinaria de guerra", ha señalado.
En este sentido, ha alertado de que los reporteros capturados por Estado Islámico corren "una suerte terrible" porque "o sufren una ejecución bárbara que es filmada y difundida en redes sociales" o "el grupo utiliza su imagen para su odiosa propaganda". Además, ha condenado "la cobarde utilización" que hace Estado Islámico del periodista británico John Cantlie para "alimentar la propaganda yihadista".
Sobre los huthis, RSF ha denunciado que cuando tomaron Saná declararon "abiertamente la guerra a los periodistas" y que no aceptan las críticas.
Este año, todos los secuestros han tenido lugar en Oriente Próximo, en tres países marcados por la guerra: Siria, Irak y Yemen. De los 52 periodistas cautivos, 44 son periodistas profesionales, tres son "periodistas ciudadanos" y cinco son colaboradores de medios de comunicación.
Reporteros Sin Fronteras ha contado que hay 348 reporteros encarcelados en todo el mundo por hacer su trabajo, de los cuales 187 son periodistas profesionales, 146 son "periodistas ciudadanos" y quince son colaboradores de medios.
La cifra de informadores detenidos es mayor que la de 2015, cuando había 328 encarcelados por realizar su trabajo.
Por países, Reporteros Sin Fronteras ha denunciado que desde el fallido golpe de Estado del 15 de julio Turquía se ha convertido en "la mayor prisión del mundo para los periodistas profesionales", "como ya había ocurrido en 2012 y 2013. "Las detenciones se multiplicaron y el Gobierno cerró por decreto los principales medios de comunicación críticos, aprovechando el estado de emergencia para acabar con el pluralismo".
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