El príncipe Enrique de Inglaterra denuncia el "acoso" de los medios a su novia

Meghan Marklemediaset.es

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La Casa Real inglesa se ha visto obligada a confirmar que la actriz Meghan Markle es la novia del príncipe Enrique. La relación, hasta ahora solo un rumor, ha sido sellada a través de Twitter por la fuente más oficial posible: el palacio de Kensington.
La casa real ha lanzado un comunicado a través de la red de microbblogging para defender el honor de la actual novia del hermano de Guillermo, pidiendo respeto para la pareja y denunciando la semana de "abusos y acoso" de la que ha sido víctima Markle. El hijo de lady Diana pretende evitar que su pareja acabe como su madre, que murió en París huyendo de los paparazzi.
Todo ello a raíz de que se hicieran públicas unas imágenes de alto contenido sexual de la becaria de la serie Suits que se convirtieron de inmediato en virales.
Se trataban de escenas que la actriz rodó junto a su compañero de reparto, Patrick J. Adams, para la mencionada serie, emitidas en 2013 y que una web especializada en pornografía colgó en su web.
En el comunicado, Enrique asegura que es "consciente de la curiosidad que causa su vida privada", y que ha llevado lo mejor que ha podido esta circunstancia.
"Pero esta última semana se ha cruzado una línea. Su novia, Meghan Markle, ha sido víctima de una ola de de abusos y acoso. Alguno de ellos públicos -calumnias en la página principal de un periódico nacional, comentarios racistas, el total racismo y sexismo de trolls de las redes sociales y artículos de páginas web-. Hay situaciones que han sido ocultadas al público: las batallas legales para evitar las informaciones, su madre tratando de luchar contra los fotógrafos para entrar a su propia casa; los intentos de reporteros y fotógrafos para intentar entrar de forma ilegal a su hogar con posteriores llamadas a la policía; los sobornos ofrecidos a su ex novio o el bombardeo de preguntas a todos sus amigos", continúa la nota.
"El príncipe Enrique está preocupado por la seguridad señorita Markle y está profundamente decepcionado por no haber podido protegerla".
El príncipe "sabe que los comentaristas alegaran que es 'el precio que tiene que pagar' y que es 'todo parte del juego'. Pero esto no es un juego, es su vida", termina.