"Hay una mitificación de la maternidad y se habla poco de los inconvenientes"

Samanta Villar. Nueve mesesmediaset.es

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Samanta Villar vuelve a la televisión con su proyecto más personal. Tras 21 días viviendo todo tipo de experiencias y Conexión Samanta, la reportera pasa 9 meses dedicada a su experiencia más íntima. En esta aventura, que ha convertido en una serie de tres episodios que arranca en Cuatro el 4 de mayo (22.30), no está sola; le acompaña, entre otros, el padre de sus hijos -Damià y Violeta nacieron el pasado 11 de marzo en la clínica Dexeus de Barcelona-, su familia y amigos. El programa también muestra otras historias que abordan otras maneras de concebir: desde reproducciones asistidas a maternidades subrogadas o embarazos especialmente complicados. De todo ello ha hablado con Telemania.
¿Qué le ha llevado a querer compartir algo tan íntimo y personal como es un embarazo con el resto del mundo? ¿De dónde surge la idea?
Desde hace muchos años venía admirando la figura del amor incondicional que da una madre. Ya lo pude ver en los reportajes de 21 días y Conexión Samanta, donde, en las realidades más duras, siempre había una madre detrás del protagonista. En nuestros reportajes las madres eran como una figura secundaria, y yo siempre pensé que tenían un valor muy potente. Porque, a pesar de los pesares, ellas siempre tiran del carro y sacan la energía y la fuerza de donde sea. Algo fundamental en esas situaciones tan duras. También me influyó una anécdota que viví un día en una tienda. Había una chica joven embarazada y le pregunté: "¿Qué tal? ¿Cómo te encuentras?". Y me contestó: "mal". Y me empieza a contar que ya no es solo que no puedas salir por la noche, que no puedas beber, fumar, ir en bici o correr. No sólo eso, sino que no se puede ni quejar, porque si se queja la gente le mira mal y le pregunta que si no le hace ilusión ser madre. De todas formas, el proyecto lo planteé hace tiempo; he tardado cuatro años en quedarme embarazada. Lo he intentado varias veces. Cuando se lo propuse a mi productora, Boca a boca, me dijo que sí sin problemas.
Vamos a ver su faceta más personal en este programa. ¿Cómo ha vivido compartir su intimidad?
En 21 días, por ejemplo, se me ha visto conviviendo en realidades que nada tenían que ver con la mía y en Conexión Samanta incluso eso se rebajó. Ahora, con 9 meses es la primera incursión en mi vida personal de verdad. Pero me parecía que el proyecto era tan interesante y tan bonito que me apetecía hacerlo. Además, ya no puedo evitar ver mi vida con ojos de periodista, pienso que es una historia brutal para explicar. Eres un periodista, detectas una buena historia y encima es la tuya, que la puedes contar bien... Es demasiado fácil para dejarlo pasar.
Ha involucrado a su pareja en este proyecto. ¿Qué papel juega en los reportajes?
Mi pareja es el padre de las criaturas y es interesante también ver su función, porque es un poco análoga a la función de todos los padres del mundo. Básicamente durante el embarazo lo único que pueden hacer es acompañar y procurar el bienestar de la embarazada. Él tiene ese papel. También es periodista y reportero (Diario Vice, de #0), y se ha descubierto un gran talento en televisión.
¿Se ha inspirado en algún formato internacional?
No he buscado nada sobre si esto se ha hecho en otro lado. Nuestra preparación han sido 21 días y Conexión Samanta. En realidad es una continuación de esa manera de trabajar. Hay que ser flexible sobre el seguimiento de esa historia, y saber detectar en cada momento qué es lo relevante, lo emocionante, lo interesante.... Y ya está, luego es seleccionar eso y contarlo. Llevamos muchos años de experiencia.
Ahora que tiene a esas dos preciosidades en brazos, ¿barajó la posibilidad de que algo pudiera ir mal?
Sí claro. Nosotros fuimos muy escépticos hasta bastante avanzado el embarazo. Es un embarazo de reproducción asistida y es el tercer intento. Tengo experiencias de amigas y conocidas, incluso personajes de los reportajes, que han tenido muchísimos problemas, muchas complicaciones, pérdidas muy dolorosas... Yo en realidad me lo planteaba al revés, diciendo que probablemente no funcionara. Si funcionaba, estupendo, esa sorpresa que nos llevamos. Pero éramos muy conscientes de los riesgos y por lo tanto hay que ser muy prudentes. La semana 28 marca una inflexión, un antes y un después. Porque si tienes un parto prematuro hay muchas posibilidades de que el bebé sobreviva. Fue a partir de la semana 28 cuando mi chico y yo ya nos planteamos ir pensando un nombre, porque seguramente íbamos a ser padres. En la semana 28 estás ya de seis meses; todo lo anterior lo hicimos con mucha prudencia, pero la maternidad no ocupaba la mayor parte de nuestro día. Seguí trabajando y haciendo mi vida, pero con calma.
¿En algún momento se planteó tirar la toalla?
Nunca me planteé tirar la toalla. Sí que hubo momentos difíciles, como en todos los embarazos. Para mí, el primer trimestre fue muy duro, eran náuseas constantes desde la mañana a la noche, mucho malestar. Yo me desesperé varias veces, sobre todo porque no sabes cuándo van a acabar. Es muy divertido ver cómo las mujeres que han sido madres se solidarizan enseguida contigo. Cuando se dan cuenta de que estás embarazada o de que te estás encontrando mal, se acercan a ti. Se ponen a contarte sus historias: que si una estuvo así seis meses, otra estuvo hasta el día del parto, que si fue horroroso... Y yo decía: 'Madre de mi vida, como esto sea así nueve meses...'. Es muy bestia.
¿Se enfrentó a la maternidad creyendo que ya le habían contado todo?
Hay una mitificación de la maternidad y se habla poco de los inconvenientes. Están ahí y está bien que se hable también de ellos. Pros y contras. Y hay que abandonar también la idea de que la maternidad es maravillosa siempre. La maternidad puede ser también un sacrificio, con grandes inconvenientes emocionales. La parte positiva es la que todos sabemos, porque luego vienen los niños y son maravillosos. Ésta es la parte que todos cuentan, pero también se pueden contar la otra parte.
¿Qué ha descubierto por usted misma?
Yo he descubierto que soy mucho más madraza de lo que pensaba, me gustan los niños mucho más de lo que creía. Me ha salido un instinto maternal que creía que no tenía. Yo siempre he sido una mujer muy masculina y con la maternidad ha salido la parte más femenina mía. Es una sensación de cuidar, de proteger y de querer estar ahí siempre. Si te alejas un poco te sientes mal, incómoda. Tienes que estar ahí, cerca de ellos.
En el programa también va a mostrar a otros padres que quieren tener hijos. ¿Se abre el debate de la aceptación de las distintas formas de concepción?
Lo que nosotros vamos a hacer en el programa es enseñar realidades muy diferentes y sobre todo que sean fuera de lo común y desconocidas para la mayoría de la gente, para que vean también nuevos referentes. Queremos que la gente en casa también pueda reflexionar y quedarse con sus propias conclusiones. Se verá desde una inseminación casera, con semen comprado desde Dinamarca por internet con donante no anónimo, hasta a una madre de 52 años. Que también se abre ahí un debate sobre la edad de la maternidad. También veremos a una familia poliamorosa con hijos que no son monógamos. Está bien que la gente en casa vea que hay muchas maneras de vivir la maternidad y que cada uno se refleje en una diferente.
Eran extenuantes las experiencias de 21 días, y se mete en una de nueve meses.... para empezar. ¿Qué quiere hacer ahora?
De momento mi proyecto es cuidar de mis hijos durante la baja maternal. Después sí que me tendré que poner a trabajar y habrá que cambiar de formato, porque lo que yo ya no puedo hacer es seguir viajando 300 días al año. Por suerte en televisión hay muchos trabajos que se pueden hacer.
Ahora que ya todo ha pasado, ¿ha podido ver el programa? ¿Qué siente al revivirlo de nuevo?
El programa lo he visto en casa y lo he visionado antes de que se emita. Lo tengo retocado, con cambios... Creo que eso es lo más frío. Yo lo miro con ojos profesionales, no personales. Lo miro como directora del programa, el ritmo, la emoción, que se entienda, la información... No me lo empleo con ojos de Samanta.
¿Ha podido ver el nuevo 21 días con Meritxell Martorell? ¿Qué le parece?
A mí Meritxell Martorell me gusta mucho. Me parece una mujer valiente, tiene mucha personalidad y creo que puede funcionar muy bien. Es un formato que a medida que lo vas trabajando lo vas aprendiendo a trabajar. Y seguro que en los siguientes reportajes lo hará mejor que en los primeros, que también ya me han gustado mucho.