Jesús Vázquez: "Si dejo de sudar, me retiro"

Jesús Vázquez. La vozJesús Vázquez

"Puedo volver a hacer casi cualquier cosa dentro del entretenimiento, pero sin renunciar a 'La voz", confiesa el presentador de Telecinco

Después de 27 años en el mundo de la televisión, se antoja extraño que Jesús Vázquez (Ferrol, 1965) continúe con la misma ilusión que en sus inicios. Más aún cuando es la quinta y la cuarta vez, rexpectivamente, que va a conducir La voz -que actualmente lidera en el prime time de los viernes de Telecinco con Las batallas- y La voz kids. Sin embargo, todavía siente ese nerviosismo de la primera vez. De hecho, confiesa que si deja de sudar, se retira, porque ya no estaría disfrutando de aquello que ha ocupado gran parte de su vida.
Los programas musicales han marcado hitos en la carrera del gallego. La quinta marcha, Popstars: todo por un sueño, Vivo cantando: los años dorados, Operación triunfo, Me lo dices o me lo cantas... "Vivo rodeado de música. La llevo siempre en mis oídos, en mi casa, me ducho con ella, me estudio los guiones de La voz escuchando música..." .
Pero también ha tenido tiempo de presentar otros formatos. Como el talk show Hablando se entiende la basca en los prolegómenos de su carrera al concurso Allá tú. El ganador del Premio Ondas 2005 a la trayectoria o labor profesional más destacada reconoce a Telemanía que puede "volver a hacer casi cualquier cosa dentro del entretenimiento". Eso sí, sin renunciar a presentar La voz.
Tras el gran éxito del programa en su primer año, ¿se imaginaba llegar hasta este punto, con cinco ediciones de La voz y cuatro de La voz kids?
Jesús Vázquez: Hombre, no. Ahora, a toro pasado, es muy fácil decir que sí. Cuando en este trabajo empiezas un proyecto, por muy avalado que venga, siempre te queda el miedo de decir: "Bueno, pues a lo mejor llega a España y pincha". En este caso, venía precedido de un éxito internacional en muchos países y lo tenía todo para ser un éxito en España. Además, en este país gusta mucho el género, y la prueba está en OT. Pero, cuando empezamos a hacerlo, enseguida nos dimos cuenta de que es un superformato y de que era muy difícil que esto no funcionara.
Ahora bien, tampoco pensaba que iba a tener el boom que tuvo. Yo creo que esa primera edición, en la que hacíamos 40% de audiencia, es de esas cosas épicas que pasan pocas veces en la vida. Luego ya la cosa se ha calmado un poco, aunque seguimos siendo líderes y un programa de enorme éxito, pero ese boom inicial también nos sorprendió. En este caso, era fácil pensar que podía ser un gran éxito como está siendo.
La Voz - COACHES y PRESENTADORES
¿Cómo está viendo la incorporación de Juanes al equipo de coaches de La voz?
J. V.: Bien, la verdad es que Juanes es un tío estupendo. Es un hombre muy discreto, muy educado. Llegó con ese acento tan bonito que tienen los colombianos, tan dulce... Y aquí ya estaban Manuel (Carrasco), Pablo (López) y Malú, que son tres que ya tienen el culo pelado, que se conocen mucho entre ellos y con una Malú que está muy graciosa y muy gamberra este año...
Además, él al principio los conocía menos, aunque con Pablo ha hecho una canción y ha coincidido en conciertos. Así que, el primer día, le dije: "Olvídate de ser educado. Tú hazte tu sitio que a ellos, además, les va a gustar que te lo hagas".
Luego, da gusto escucharle cuando hace valoraciones porque es un gran, gran músico y les dice cosas muy precisas y muy bien expresadas en la parte musical. Cuando se pone a hablar me quedo embobado. Me gustan mucho los acentos latinoamericanos, pero el mexicano y el colombiano es que me vuelven... A mí se me ponen a hablar de esa manera y me quedo diciendo: "Sí, tú sigue hablando". Tiene un acento colombiano muy marcado, muy bonito.
Juanes y Bebe en 'Las batallas' de 'La voz'
¿Con cuál de los coaches se iría si fuera concursante?
J. V.: Esta temporada, y no me importa decirlo porque los cuatro saben que les quiero mucho, me iría con Pablo López porque con él tengo una cosita personal. Le vi nacer profesionalmente, porque él era ya músico desde que nació. Y ya era un gran músico cuando yo lo conocí, pero no lo conocía nadie. Hicimos juntos aquel OT en el que di la cara mucho por él porque le dieron bastante. Y yo no lo entendía, hablaba con él y le decía: "Tío, tú eres un pedazo de músico. Compones, tocas el piano que te vuelves loco, tocas la guitarra, cantas... Eres un músico supercompleto y no hay derecho a que te estén diciendo las cosas que te dicen".
Y, de ahí, imagínate el camino que hemos hecho hasta que, en una de las audiciones, me emocionaba y se me caían las lágrimas al ver cómo estaba en su sillón de coach del programa de talentos más importante del mundo, de espaldas, y había un chaval cantando una de sus canciones. Se me pone la carne de gallina cuando lo recuerdo. Estaba viéndolo y me emocionaba por Pablo.
Se me saltaban las lágrimas porque Pablo es un chico que ha luchado mucho, que es un gran músico y no se puede ser mejor persona que él. He pasado con él, fuera del trabajo, muchas horas y muchas noches en torno a un piano, cantando y bebiendo... Bueno, él cantando y los dos bebiendo, porque a él con una copita las manos le vuelan con el piano. Así que sí, aunque les quiero mucho a los cuatro, me iría con Pablo.
Después de tantos años presentando programas de música, ¿le sigue sorprendiendo que sigan saliendo talentos de debajo de las piedras?
J. V.: Me flipa, y se lo digo al equipo y a mis compañeros: "Pero, ¿de dónde los sacáis?". Es que este año hay auténticas voces colosales. Buenas voces, diferentes, que no oyes en ningún otro sitio, y dices: "¿Dónde estaba toda esta gente? ¡Que llevamos cinco años haciendo el programa! ¿Por qué no se han presentado todos ya?".
Pablo López y Antonio Orozco en 'Las batallas' de 'La voz'
Hay mucha gente que necesita su proceso, que no cree en la televisión ni cree que sea el camino o que tiene que ver el programa varias veces. Hasta que, de repente, ven alguna voz y dicen: "Coño, si éste ha ido, ¿por qué no voy a ir yo?". Es un proceso personal de los artistas, y a algunos les cuesta mucho o, directamente, no quieren. Dicen: "Es que yo canto en bares, hago mis cosas, y no tengo la necesidad todavía de presentarme a un programa de televisión". Y, a lo mejor, pasa una edición, pasan dos, cambian sus vidas y a la quinta dicen: "Mira, este año he decidido que sí". Y nos lo cuentan, además: "Es que yo veía el programa, pero no que encajara en él. Hasta que, de repente, este año he pensado que sí". Pues bienvenido, pasa.
Ojalá haya muchos artistas ahí fuera que todavía no estén convencidos y que vayan viniendo en cada edición.
¿Qué tal lleva cuando avanza el programa y se tiene que despedir de los talents, con la relación que tiene usted con las familias? 
J. V.: Claro, a mí me toca estar allí, capeando el temporal. Para bien o para mal, si se quedan o si se van, yo me incrusto en la familia, me mimetizo con ellos en ese ratito que estamos juntos. A algunos les conozco más porque hago algunas de las entrevistas, no todas porque no tengo tiempo, y con esos tengo un poquito más de implicación. Les conozco desde por la mañana, les entrevisto, estoy con ellos y me toca un poquito más lo que les pase. Pero, en general, me implico con todos. A mí me encanta, ya que estoy ahí, meterme en el rollo con ellos y ser como uno más de la familia. Lo vivo.
Es más duro cuando va avanzando el programa, cuando llegan Las batallas y la final y ya tienes una relación, ya les conoces a todos por su nombre y a sus familias, ya has pasado muchos días de grabación... En esa parte es cuando más duro es despedir a la gente. De primeras, al fin y al cabo, son audiciones y todavía no nos conocemos mucho. Pero a mí, cuando se me cae una lágrima, es de verdad. Por una abuelita que se me pone a llorar, por una madre que me cuenta su historia y me rompe el corazón... Y pienso: "Por dios, que le cojan a este chaval, que su madre o su abuela están sufriendo". La verdad es que este programa es así, te arrastra por la emoción.
¿Sigue la carrera de alguno de los talents que no ganó el concurso?
J. V.: Te engañaría si te dijera que sigo las carreras de los que no ganan. Ya es difícil seguir las de los que ganan... Antonio José (ganador de La voz 3), de repente, se ha hecho muy famoso. A mí me gustaba mucho Rafa (Blas, vencedor de la primera edición del concurso), el heavy, y me he preocupado un poco. (David) Barrul (se impuso en La voz 2) también está haciendo su carrera... Son un poco los que más seguimos.
Pero siempre le digo una cosa a los talents: "El mundo de la música está lleno de cantantes que no ganaron su programa". David Bisbal, Pablo López y Manuel Carrasco son ejemplos de que el mundo está lleno de grandes estrellas que no ganaron su talent musical.
Malú y Niña Pastori en 'Las batallas' de 'La voz'
Hombre, ganar te hace andar el primer paso: Universal viene, te firma y te saca un disco. Pero luego, hay que seguir. Ni ganar en este programa significa que vayas a tener una gran carrera musical, ni no ganar significa que sea imposible. El programa es muy grande y Universal es enorme, pero tampoco es la única discográfica. Hay vida fuera de nosotros para que el arte y la música tengan muchos lugares por los que moverse. Aquí les damos nuestra alma y el trampolín para que salten, pero luego son ellos mismos, con su trabajo, los que van haciendo su camino.
¿Qué diferencias cree que hay entre el Jesús Vázquez presentador de antes de La voz y el de después?
J. V.: Pues soy un poco más viejo y tengo un poquito más de experiencia, que siempre es una herramienta que llevar a la espalda para enfrentarte a las distintas situaciones. Sobre todo, cuando llegan los directos, que ahí vas a pecho descubierto y lo que te pase lo tienes que resolver ante mucha gente.
Cada año que tienes de experiencia a tus espaldas te sirve para salir un poquito más seguro y sudar un poquito menos en el arranque, que yo sudo mucho porque me pongo muy nervioso. Eso sí, espero no dejar de sudar nunca: si dejo de sudar, me retiro, porque significa que ya no estoy disfrutando. Ese sudor es muy bueno, son nervios de emoción y de ganas. Por el resto, yo creo que he cambiado poco en estos años, la verdad. Yo me intento ver igual, porque el tiempo pasa muy deprisa y yo no quiero que pase.
Lleva muchos años ligado a formatos de este tipo. ¿Le gustaría cambiar y hacer, por ejemplo, un debate?
J. V.: Podría hacerlo, porque ya lo he hecho. Lo que pasa es que no podría renunciar a esto. Podría hacer otras cosas además de La voz, no tendría ningún problema. Hice los primeros debates de GH, he hecho talk shows y concursos durante muchos años... Me encantan los tres formatos, aunque los talk shows ahora están un poco de capa caída. Pero, como esto es cíclico, cualquier día vuelven.
Yo me di a conocer al gran público haciendo La basca, que era un talk show de jóvenes. Yo creo que, a estas alturas, puedo volver a hacer casi cualquier cosa dentro del entretenimiento. Pero La voz me ocupa seis meses y me gusta, con la edad que tengo, tener tres de vacaciones, así que en los otros tres hago lo que me pidan. Es la fórmula perfecta.