"Dallas' es la vida de todos un poco distorsionada"

Patrick Duffy es Bobby Ewingmediaset.es

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El bueno por antonomasia. Bobby Ewing. Es el personaje que ha marcado la carrera de Patrick Duffy, que lo vuelve a interpretar de nuevo en la continuación del culebrón tres décadas después. TNT estrena Dallas el 17 de junio a las 22.30.

Se venía hablando durante mucho tiempo de la posibilidad de hacer una continuación de Dallas, incluso había habido guiones... ¿Qué es lo que le atrajo de este guión?
De lo que antes se había hablado era de hacer una película sobre Dallas, pero la realidad es que resultaba imposible ya que el concepto básico de Dallas es la serialidad, el hecho de que los conflictos y argumentos se extiendan en el tiempo. Y eso no se puede lograr en 90 minutos. Todos los guiones que había visto hasta ahora eran horribles y no solo por esa razón. También porque no habían captado el tono. Cada personaje en la serie tenía su propia voz, su propio estilo y los reconocíamos por ello. Ninguno de los guiones posteriores había logrado captar eso. Pero esta vez, cuando leí el primer borrador de guión, comprobé que sí, que tenía el tono. Es como si Leonard Katzman, el productor de la original, hubiera salido de su tumba y tuviera un canal de comunicación directo con Cynthia Cidre, la actual productora.
¿Cómo ha sido volver a trabajar con Linda Gray y Larry Hagman?
Nosotros tres nos referimos a nosotros mismos como los tres mosqueteros, porque hemos mantenido una relación muy estrecha. Vivimos en puntos muy alejados del universo pero estamos en contacto gracias al correo electrónico, el teléfono... Y cada vez que yo voy a California, una de las reglas es que, por lo menos, tenemos que quedar un día a cenar. En lo que se refiere a lo de retomar estos tres personajes, la verdad es que, a mí al menos, me llevó un rato de adaptación. Antes de la primera escena que tuve con Larry, estaba allí sentado, esperando a que terminaran de iluminar y pensaba: "¡Dios mío! ¡Aquí estamos y voy a volver a ese set como Bobby!" Interpretativamente hablando no tuvimos que esforzarnos mucho. Ya hicimos los deberes hace 30 años, pero volver a ponerme delante de la cámara para volver a encarnar a Bobby fue muy especial. Tuve un sentimiento cálido, me sentí muy cómodo.
¿Y cómo es su relación con los actores jóvenes del reparto?
Los tres actores viejos -Linda odia que diga esto, pero en realidad nosotros somos los viejos- lo que nosotros podemos hacer es atraer a aquellos fans a los que les gustaba Dallas. Pero al mismo tiempo hay que lograr atraer a una nueva generación de espectadores, y ahí es donde entran los actores jóvenes. Y cuando hablo de jóvenes no hablo de adolescentes, sino de actores de treinta. La diferencia es que ellos interpretan esos personajes por primera vez en su vida. Nosotros, sin embargo, los conocemos desde hace mucho tiempo. Y se crea una dinámica muy curiosa. Pero al final todo resulta fácil porque son actores realmente buenos.
¿Vamos a ver los mismos conflictos familiares en esta nueva generación?
Sí, asumimos que las características se han transmitido genéticamente. Y sí, Christopher es como Bobby hace 30 años y el personaje de John Ross es como si hiciera prácticas para convertirse en el JR de hace años. Y así la dinámica se reproduce de nuevo.
¿Cómo es rodar en Dallas?
Creo que habría sido muy raro rodar en cualquier otro lugar. Creo que habría sido extraño incluso rodar en Los Ángeles en viejos sets que se utilizaron en Dallas. Si quieres convencer a los seguidores de la serie de que nos tomamos este proyecto en serio, no les puedes insultar. Si no les das lo que esperan, te van a dar la espalda. Es importante estar aquí en el rancho. Tenemos que ser muy serios y dejar muy claro que hacemos Dallas como se tiene que hacer.
¿Cuáles son sus mejores recuerdos del Dallas original?
Lo mejor eran los momentos antes de que la cámara empezara a rodar y los momentos después de que la cámara terminara de rodar. Creo firmemente que si Dallas fue un gran éxito se debió a que cada miembro del reparto estaba enamorado y confiaba totalmente en los demás miembros del reparto. Mi mujer solía burlarse de mí porque por las mañanas siempre llegaba a trabajar antes de la hora. Nunca tuve un mal día en el set. Jamás. Siempre me iba pronto de casa porque quería llegar cuanto antes al trabajo. Y la primera persona a la que veía era Larry, y nos reíamos, charlábamos mientras nos maquillaban... Luego, claro, teníamos que rodar pero queríamos hacerlo cuanto antes para tener más tiempo para seguir pasándolo bien. Y así fue a lo largo de 13 años. Y ahora sigue siendo igual. Todos hemos traído a nuestras familias. Mis hijos tienen 36 y 31 años. Y uno de ellos nació durante el rodaje de Dallas y los dos crecieron prácticamente en el set. Mi mujer, que está de nuevo conmigo, me dice: "Tengo la sensación de que tengo que ir a casa a hacer la cena para los chicos". Porque, claro, estamos otra vez en Texas y esta fue nuestra vida.
¿Cómo describiría el atractivo de Dallas?
Los reality shows son malos actores tratando de actuar como si fueran de verdad. Incluso en las noticias, cuando a alguien le preguntan, enseguida compruebas que trata de actuar imitando lo que ha visto en la tele: ahora pongo cara de disgustado, ahora feliz... Dallas, en cambio, es todo lo contrario. Es la vida de todos un poco acentuada y distorsionada, pero con buenos actores que interpretan situaciones cotidianas mejor de lo que cualquiera podría hacer. Todo el mundo puede ver pedazos de su propia historia en los diferentes argumentos que se entrecruzan.
¿Bobby va a seguir siendo el prototipo de la bondad?
Sí, tenemos que mantener, en líneas generales, el fondo de los personajes, porque buena parte de los espectadores los conocen muy bien. Mi personaje no va a cambiar. Pero ahora que nuestros padres ya no están, Bobby ocupa el lugar de referencia en la familia.