Risto Mejide: España "es más el país de las trabas que el de las ayudas"

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"No busques trabajo. Así te lo digo. No gastes ni tu tiempo ni tu dinero, de verdad que no vale la pena". Con estas palabras el publicista Risto Mejide comenzó un artículo que, por su gran repercusión, decidió convertir en el que ahora es su cuarto libro. En No busques trabajo Mejide anima a la gente a que deje de echar currículums y empiece a crear su propio empleo, es decir, a emprender, y para ello sacarle el máximo partido a las nuevas tecnologías.
¿De dónde viene No busques trabajo? ¿Fue a raíz del éxito del artículo o ya se lo había planteado antes como libro?
Es el primer libro que nace de la petición popular, es decir, del éxito del artículo. De hecho tenía previsto publicar otro libro, que estoy preparando ahora, y que saldrá más adelante. Al publicar este libro me di cuenta de que a la gente le hace mucha falta que le digan ciertas cosas y que la gente que tenemos cierto altavoz digamos nuestra opinión. Yo había escrito desde el personaje mediático en mis dos primeros libros, el último lo escribí desde la faceta profesional de publicista, y ahora he tenido la oportunidad de escribir uno desde el emprendedor, es decir, desde mi visión como empresario.
¿De dónde surgió la idea del original formato?
La idea del formato me la propuso la editorial y me pareció fantástica. Creo que el libro tiene que ser también un objeto de deseo, no solo por el tema de la piratería sino porque la relación que se establece con el objeto es muy importante. Como es un libro muy práctico, tenía que tener un formato también muy práctico.
En No busques trabajo anima a la gente a crear su propia marca personal. ¿Cómo ha cambiado la imagen, personal y profesional, que proyectamos en los últimos años, con la eclosión de las redes sociales?
Las redes sociales lo que traen es la democratización del medio; o sea, que ahora realmente cualquiera tiene un medio de comunicación. Antes para tener un medio de comunicación tenías que tener una inversión muy importante y una concesión del Gobierno, seguramente. Hoy en día cualquiera puede tener su medio de comunicación y eso es muy bueno porque nos enfrenta a nuestro propio criterio. Yo defiendo de las redes sociales que si no son interesantes es porque tu criterio no es interesante.
Tiene más de 1,5 millones de seguidores en Twitter y ha ganado recientemente el Tweet Award 2013. ¿Por qué cree que lo ganó? ¿Cómo utiliza Twitter?
Utilizo Twitter como una herramienta en muchos sentidos: como fuente de información para estar a la última en todo -consulto Twitter antes que los periódicos-; como herramienta de opinión, pues accedo a gente que de otra manera no tendría forma de acceder para saber qué opinan sobre ciertas cosas; como herramienta de sondeo para testar campañas, y mensajes; y finalmente, como investigación de mercado. En cuanto al Tweet Award, solo decir que estoy encantado porque Twitter me está permitiendo vivir una segunda fama. La primera que tuve fue con la televisión y la segunda la estoy teniendo gracias a las redes sociales. Obviamente hay gente que sale mucho más en televisión y, por lo que sea, no tiene la misma influencia en redes, pero me están dando una segunda vertiente de la fama y mucho más interesante de hecho que la de la televisión.
¿Es complicada esta vida 2.0 para alguien que ya es famoso?
Supongo que es más complicado para la gente que no se dedica a la comunicación, como cantantes o futbolistas, porque de repente tienen un medio de comunicación que gestionar. Para mí es algo natural ya que me dedico a comunicar y a hacer que las marcas se comuniquen con sus clientes. El día que descubrí Twitter y empecé a utilizarlo fue una revelación para mí. En términos de comunicación, creo que Twitter es el invento más importante de lo que llevamos de siglo.
En el libro habla de inspirarse en ideas de otros para crear otras nuevas o negocios de éxito. ¿Quién le ha inspirado a usted?
Yo he tenido la inmensa suerte de trabajar con gente muy buena. En publicidad he trabajado con Joaquín Lorente, que es seguramente el padre de la publicidad moderna. Primero estuve en Bassat, luego en Lorente y después he trabajado cinco años con Toni Segarra, que hoy por hoy creo que sigue siendo el mejor creativo del siglo. De ellos he aprendido todo lo que sé comunicación. Y otros referentes que tenemos cualquiera de mi generación pueden ser desde Steve Jobs hasta gente tan humilde pero tan grande como Amancio Ortega o Juan Roig, emprendedores que empezaron como tenderos.
En No busques trabajo señala el miedo al fracaso y a emprender en España. ¿Es una cuestión de educación o de que no hay demasiadas facilidades para la creación de nuevos negocios y resulta muy caro ser autónomo?
Yo creo que hay que diferenciar entre ayudas y trabas. Y estamos más en el país de las trabas que en el de las ayudas. Si tú tienes una buena idea de negocio y un nicho suficientemente importante, el dinero lo encontrarás. Como digo en el libro, hay 740.000 millones de euros en manos de particulares metidos en fondos que están rentando en poco más de un 1%. Eso es una miseria. Si tú eres capaz de ofrecer un 3%, habrá muchos de esos 740.000 millones que a lo mejor les interesa escucharte y si les convences de ello, pues igual tienes financiación.
Ahora hay que demostrar con dinero y ejemplos de éxito que el montarte tu chiringuito, grande o pequeño, vale la pena. Y eso no exime, como digo en el libro, a los políticos de hacer lo que tengan que hacer. Este no es un libro para ayudar a los políticos a que la gente se desapunte de las listas de desempleo para buscar empleo, sino que éste es un libro para que mientras los políticos no hacen lo que tienen que hacer, que la gente haga algo.
Internet ahora facilita el acceso a la cultura gracias a los negocios online, que abarcan a todas las industrias. ¿Qué debería ser prioritario: facilitar lo más posible los contenidos legales o perseguir los ilegales que circulan por la Red?
Yo creo que el problema de la piratería es un problema de precio. La prueba la hemos tenido recientemente en las salas de los cines de Madrid. Tú pones la entrada a 3,5 euros y se petan los cines. El problema es cómo ganar dinero poniendo las entradas a 3,5. Por tanto, es un problema de precios y no de que la gente quiera ser delincuente, como se les dice a veces.
¿Sigue la industria cultural, en general, demasiado acomodada y sin ofrecer un modelo adaptado a los tiempos que corren?
Hay mil iniciativas para intentar ofrecer una oferta, competitiva y legal para la gente. Cuando se presentó el iPod en 2001, que causó sensación en todo el mundo, a mí, como Risto Mejide, no me pareció para tanto porque ya existía un reproductor MP3. Para mí la revolución no fue el iPod, sino el iTunes Store. Es decir, que de repente, con un solo click, te pudieras descargar de manera legal canciones a un euro. Ahí es donde estuvo para mí la revolución y eso es lo que ha entendido Amazon, Apple, y las grandes industrias que siguen haciendo negocio gracias a la cultura.
¿Qué consejo le daría a todas aquellas personas que quieran o necesiten emprender y sin embargo no se lleven bien con las nuevas tecnologías?
Decirles que no es una cuestión de edad, que normalmente es a lo que se achaca, sino más bien de actitud. Yo siempre digo que ante cualquier avance en tecnología, la humanidad se divide en dos grupos: los mecánicos, que lo saben todo sobre tecnología, y los exploradores, que les da igual de qué se trate pero que investigan hasta dónde eso nuevo les puede llevar. Esos últimos son los interesantes y los que cambian el mundo. Yo defiendo que aunque no seas un mecánico y no entiendas de tecnologías, puedes ser un explorador.
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