Sofía Vergara: "Siento no tener tetas falsas. Cuando me tumbo se me bajan"

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Seis años depués de saltar a la fama como la explosiva y joven esposa del padre de Modern family -y convertirse en una de las actrices mejor pagadas de la televisión, según Forbes-, Sofía Vergara es consciente de sus limitaciones: "Llevo veintitantos años en Estados Unidos y sigo hablando igual. Todavía me confundo, y la gente piensa: 'Pero, ¿esta chica es retrasada o qué?", confiesa en una entrevista que publica el último número de Vanity Fair.
La colombiana Vergara fue descubierta con tan sólo 17 años en su ciudad natal, Barranquilla, por un fotógrafo. Un book que le serviría para hacer, más tarde, un anuncio de Pepsi. Su imagen con la bebida refrescante dio la vuelta a su país, pero ella prefirió encaminar su vida hacia la carrera de odontología y junto a su entonces esposo, Joe González.
Un camino que no le convenció del todo. Por este motivo, decidió comenzar de nuevo en Miami como una joven madre soltera. Hizo sus primeros pinitos en Univisión y pronto consiguió algún papel que le reportó cierto éxito en el mundo latino. Pero su gran salto llegó con la prueba de casting de Modern family. Los guionistas se enamoraron de ella y adaptaron el personaje de Gloria a Vergara.
Además, su vida ha adquirido un nuevo rumbo desde que está con el también actor Joe Manganiello, tras romper de manera poco amistosa con el magnate Nick Loeb.
Con él aún no ha cerrado la disputa que mantiene en los tribunales por la propiedad de los embriones que congelaron.
Los planes de boda con Manganiello ya están sobre la mesa y ahora solo falta saber cuándo volverá a ser mamá: "Nos hemos vuelto inseparables. No cambiaría nada de él, salvo el hecho de que es cuatro años menor que yo (él tiene 38 años; ella 42)", y añade: "Manolo, mi hijo, tiene 23 años, así que si soy madre de nuevo la situación será rarísima. Pero la verdad es que Joe quiere ser padre, y si eso le hace feliz...".
Está segura de su amor por el actor de Magic Mike XXL, pero no todo es confianza en sí misma.
La colombiana tiene claro lo que cambiaría de su cuerpo: "Tengo unas tetas enormes. Comprar sujetadores ha sido una pesadilla durante toda mi vida. Al instalarme en Los Ángeles iba a sitios, como Frederick's of Hollywood, donde los fabrican para mujeres de la calle", confiesa a Vanity Fair para concluir: "Créame, siento no tener tetas falsas. Cuando me tumbo se me bajan. No me hace ninguna gracia".