Álex Casademunt justifica su crisis de pareja: "Con el embarazo les cambia el carácter"

Álex Casademunt, concursante de la primera edición de 'Operación triunfo'.Álex Casademunt, concursante de la primera edición de 'Operación triunfo'.

El 'triunfito' de la primera edición posa con su primera hija, Bruna, y su novia, Laia, con la que rompió en el cuarto mes de embarazo para después volver.

Después de presentar a su hija a través de las redes sociales, Álex Casademunt ha vuelto a la palestra con una exclusiva para la revista Lecturas, donde posan al lado de la pequeña Bruna y de su novia, Laia, con la que rompió en el cuarto mes de embarazo del embarazo para luego volver. Ahora, la pareja explica los motivos de su distanciamiento y de su nueva vida tras haberse convertido en padres.
Aunque ahora afrontan juntos con emoción y optimismo la paternidad y aseguran que la llegada de Bruna es lo mejor que les ha pasado en la vida, los meses del embarazo no fueron fáciles. El extriunfito asegura: "Solo fue un mes, no fue tan tremendo como se ha contado". Y explica: "No es cierto que Laia saliera corriendo de casa, fue una pequeña crisis".
Sin embargo, el cantante prefiere no escarbar más sobre lo ocurrido y echa la culpa a los altibajos de las embarazadas. "Con el embarazo las hormonas se revolucionan, a las mujeres les cambia el carácter mucho y después de parir también", declara Álex, quien asume su parte de culpa: "Quizá yo tampoco estaba preparado".
El nacimiento de la pequeña llegó para los seguidores de Álex como una absoluta sorpresa. Ni siquiera sabían que tenía novia: "A Laia no hace más de un año y medio que la conozco y me he pasado más tiempo con ella embarazada que no", apunta el cantante, al tiempo que confiesa sobre los nueve meses de espera: "Primero fue mucha ilusión, luego un poco de miedo, respeto, respeto, y luego llegaron las ganas de tenerla en brazos", zanja.
La pareja no planea pasar por el altar a pesar de la paternidad: "Ahora estoy más por la niña, no me preocupa tanto lo de la boda", asegura Laia, mientras Álex cuenta: "Le dije que si pensaba casarse y me dijo que no veía ningún pedrusco en su dedo. Yo creo que si se lo trajera me diría que sí".