Bill Cosby "se merece el infierno por el que está pasando", según su esposa

Camille y Bill Cosbymediaset.es

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El 6 de enero, Camille, esposa de Bill Cosby, se somete a las preguntas de los abogados de la acusación en el proceso judicial que la fiscalía de Pensilvania ha iniciado por agresión sexual. Una declaración que podría convertirse en una arma de doble filo para el cómico. Según algunos medios estadounidenses, entre ellos la revista People, Camille, de 51 años, considera que su marido no debería ir a la cárcel, pero sí que "se merece el infierno por el que está pasando" debido a su conducta sexual.

Los abogados de la defensa están muy preocupados por los efectos colaterales que este testimonio pueda tener en el juicio, lo que les habría llevado a preparar una apelación para evitar el testimonio de la esposa de la estrella televisiva de 78 años. Aunque a dos días de la cita en el hotel Marriott de Springfield (Massachussets) no se han presentado esos documentos judiciales.

Camille había argumentado que, por ley, no debería tener que testificar en contra de su esposo y ser sometida a preguntas con respecto a sus "inclinaciones sexuales". Pero el 31 de diciembre, el juez de distrito, David Hennessy, denegó la petición en su totalidad.
"El doble papel de la señora Cosby como esposa y gerente de los negocios del acusado, hacen que sea al menos plausible que la señora Cosby esté en posesión de información que es relevante para cualquiera de las partes o de la defensa y proporcional a las necesidades de cada caso", escribió el magistrado.

La mujer de 51 años apenas ha hecho comentarios con respeto a las cincuenta mujeres que aseguran haber sido agredidas por el cómico, salvo el comunicado que envió a los medios en diciembre de 2014 mostrando todo el apoyo a su marido.
Sin embargo, hay un detalle que no ha pasado inadvertido para los analistas estadounidenses: Camille no acompañó a Bill Cosby hasta las dependencias policiales donde se produjo el registro de su arresto y tampoco estuvo presente a la salida del actor, tras pagar un 10% de la fianza de un millón de dólares (930.000 euros) impuesta por el juez.