Los pecados de los fogones

El Tribunal Constitucional de Tailandia analizará si el primer ministro, Samak Sundaravej, infringió la Carta Magna por presentar un programa de cocina en televisión.
Hace tres meses, la Comisión Electoral (CE) comenzó a investigar si la aparición de Sundaravej en el espacio televisivo violó el artículo 267 de la Constitución, que prohíbe que el primer ministro lleve a cabo cualquier tipo de trabajo que le reporte beneficios económicos.
El jefe del Ejecutivo, en el poder desde el pasado mes de enero, presentó durante varios años y hasta mediados de 2008 uno de los programas culinarios de mayor audiencia en el país, lo que le sirvió para mantener su popularidad.
En , Sundarajev enseñaba a cocinar mientras analizaba la situación política, una variante de chef mediático radicalmente distinta a Arguiñano y sus chistes. Probando y refunfuñando
El ex gobernador de Bangkok empezó con las teleclases culinarias en enero de 2001, y más tarde dio el salto a la presentación de talk shows. 
La CE mantiene que el hecho de que ya haya abandonado el puesto no cierra el caso, pues la Carta Magna establece que todos los miembros del Gobierno que ejercen un cargo en una empresa deben renunciar a él un mes antes de su nombramiento.
Al primer ministro, del Partido del Poder del Pueblo, de ultraderecha, se le acumulan los problemas, sólo días después de que se viera obligado a remodelar todo su gabinete para intentar contrarrestar su creciente impopularidad y acallar a las voces que exigen su renuncia.
Desde hace dos meses, la oposición celebra constantes y multitudinarias manifestaciones en Bangkok para reclamar la dimisión de Sundaravej. Los manifestantes le recriminan su gestión económica, que ha generado la tasa de inflación más alta desde la crisis financiera asiática de hace una década, y le acusan de ser una marioneta del depuesto ex primer ministro Thaksin Shinawatra, quien es el que mueve los hilos en la sombra, según la oposición.
Shinawatra, desalojado del poder en septiembre de 2006 por un golpe de Estado incruento, regresó a Tailandia tras año y medio de exilio en el Reino Unido después del triunfo en los comicios de sus aliados políticos. Es el propietario del Manchester City.