Las decepciones de la noche de los Emmy

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La de los Emmy es una noche de estrellas, aplausos, glamour... y también de grandes decepciones. Y es que populares series que partían como favoritas con varias nominaciones, como Juego de Tronos, Mad Men o Downton Abbey, se fueron prácticamente de vacío. La serie que partía con más opciones en la 65 edición de los Oscar de la televisión era American Horror Story: Asylum. La ficción de terror creada por Ryan Murphy y Brad Falchuk partía con 17 nominaciones y tan solo se llevó dos premios. El Emmy que logró James Cromwell como mejor actor de reparto en una miniserie o película para televisión y el premio a la edición de sonido se antojan como un botín insuficiente.

Peor les fue en Poniente. Y es que Juego de Tronos, la segunda producción más nominada este año, con 16 candidaturas, solo consiguió los premios al maquillaje y a los efectos visuales. La ceremonia también fue un gran fiasco para Mad Men. La serie de AMC partía con una docena de opciones de hacerse con un premio, pero a medida que avanzaba la gala Don Draper y los suyos fueron comprobando cómo la noche les iba a ser aciaga.

Otra de las favoritas, Downton Abbey, consiguió solo el premio de la categoría de música. El drama de época partía con once nominaciones. Cierto es que esa misma noche la serie de ITV regresó a antena marcando el mejor estreno de su historia al obtener un promedio de 9,5 millones de espectadores.

Entre los que sí tuvieron algún premio, aunque fuera menor, destaca el caso de la ya finalizada Rockefeller Plaza (30 Rock). La serie de NBC, todo un clásico de estos premios, partía con 13 nominaciones y en su despedida se llevó el galardón al mejor guión de comedia para Tina Fey y Tracey Wigfield y el premio al mejor reparto de comedia.

Hubo incluso grandes triunfadoras que se fueron de la gala con un sabor agridulce. Y es que salvo en la categoría de mejor miniserie o telefilme, donde Behind de Candelabra se llevó los dos premios gordos con Michael Douglas elegido como mejor actor, la alegría no fue completa ni para Breaking Bad (mejor drama) ni para Modern Family (mejor comedia).

Y es que una de las grandes sorpresas de la noche la protagonizó Jeff Daniels al arrebatarle el premio al mejor actor en la categoría de drama a Bryan Cranston. El propio protagonista de The Newsroom no daba crédito cuando su nombre fue el que se impuso al del gran favorito. "No me esperaba esto. Por lo general no gano nada. Lo último que gané fue por Una historia de Brooklyn (2005)", afirmó.

En cualquier caso, el temible Heisenberg demostró su buen perder y se mostró exultante con el premio a la mejor serie que recibió el equipo y con el de mejor actriz secundaria, que fue para su esposa en la ficción Anna Gunn. Y es que, en el fondo, Walter White es un buen marido.

Además, Cranston ya tiene dos de estas estatuillas en la vitrina de su casa (2009 y 2010) y -tras la decisión de AMC de dividir la temporada final de la serie en dos- sigue siendo el máximo favorito para alzarse con el premio el próximo año. Es más que posible que con sus últimos ocho capítulos en los Emmy de 2014 Breaking Bad supere la marca de 13 nominaciones y dos premios de esta edición.

Algo parecido le pasó a Modern Family, que se llevó el premio gordo, mejor serie de comedia, pero que tan solo se alzó con dos de los galardones a los que optaba. Al igual que Cranston, su gran estrella Sofía Vergara partía como favorita pero vio cómo por cuarto año consecutivo se quedaba sin estatuilla y el premio fue a parar a manos de Merritt Wever por Nurse Jackie.