El censo de langostas de Menorca, en el regreso de 'Volando voy'

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Un viaje por los rincones más desconocidos de España, una radiografía de la población local, una misión tecnológica que llevar a cabo y un trabajo en equipo son los cuatro puntos cardinales sobre los que sobrevolará el helicóptero de Volando voy, que emprende su segunda temporada en Cuatro el 11 enero a las 22.40.
En cada destino, Jesús Calleja conocerá más profundamente a los habitantes de la zona, con quienes establecerá vínculos especiales viviendo momentos entrañables, divertidos y con grandes dosis de humor. Todos juntos se implicarán en cada una de las misiones que llevarán a cabo para que el objetivo final redunde en beneficio de todos.
La pesca controlada de la langosta en la bahía de Fornells en Menorca; la repoblación en la Sierra de la Culebra en Zamora; el aprovechamiento de la energía solar en el desierto almeriense de Tabernas; la accesibilidad en las laderas vinícolas de la Ribeira Sacra en Galicia; la preserva del ecosistema en el delta del Ebro, la protección de la raza autóctona del caballo marismeño en Doñana y dar a conocer a través de las redes sociales el bosque de Muniellos, en Asturias, serán las distintas misiones tecnológicas que conformarán las nuevas entregas del programa.
"Este programa me permite conocer España de una forma espectacular, desde el aire. De un plumazo comprendes la geografía de la que tanto has oído hablar pero nunca has visto. En tierra, mi relación con las gentes es verdadera: aprendo, me río y me emociono. Cada lugar es asombroso por alguna razón, cada persona te atrapa por algo en particular", declara Calleja.
'Volando voy', segunda temporada
En su afán por facilitar y mejorar la vida de la población local, Jesús Calleja aterrizará en cada uno de esos enclaves geográficos poniendo a su disposición los más modernos avances tecnológicos y científicos. Para conseguirlo, el aventurero necesitará más que nunca de la implicación de sus habitantes, con los que compartirá experiencias, anécdotas y sobre todo, muchas risas.
A bordo de su helicóptero Robinson 44, redescubrirá estos enclaves geográficos junto a algunos de sus habitantes quienes, por primera vez en su vida, podrán contemplar su casa desde el aire: "Es el regalo más bonito que me han hecho en muchísimo tiempo"; "no voy a olvidarlo en la vida", confiesan los vecinos.
'Volando voy', segunda temporada
Hasta la bahía de Fornells (Menorca) se dirige el equipo de Volando voy con la intención de contribuir a preservar la langosta en el arranque de la segunda temporada que Cuatro estrena el miércoles 11 de enero a las 22.40.
En esta ocasión, Calleja lleva a cabo una misión científica en colaboración con el Centro Oceanográfico de Baleares: contabilizar las larvas de langosta que hay en las aguas de Fornells para saber cuántas habrá en el futuro y poder pescar de forma sostenible.
Allí conocerá a David Díaz, biólogo y responsable de este proyecto, que ha diseñado unos colectores que arroja al mar para que las larvas se alojen. Para llevar a cabo este proyecto necesitará la implicación de la población local.
'Volando voy', segunda temporada
En su búsqueda, Jesús Calleja conocerá a Joan, un antiguo coralero con mucha experiencia en los fondos marinos de Menorca. Campeón de España de pesca submarina, se ha reconvertido en una persona muy involucrada en la conservación del mar y sus riquezas. Jesús Calleja vivirá una experiencia única junto al coralero a casi 50 metros de profundidad, donde contemplará de primera mano estos tesoros naturales.
Además de la preservación de esta especie, Jesús Calleja tendrá otra misión: descubrir el secreto de la caldereta de langosta que hacen en Fornells y que dicen que es la mejor del mundo. Una cata a ciegas determinará cuál es la mejor caldereta del mundo y contará con unos jueces muy peculiares: Auxili, una abuela de 95 años y una de las grandes protagonistas de esta entrega; Koldo Royo, un cocinero vasco afincado en Mallorca que ha ostentado durante casi 20 años una estrella Michelín, y el propio Jesús Calleja.
"En Fornells me quedé impresionado con el fondo marítimo y, por supuesto, con Auxili, una abuela muy divertida", apunta el aventurero.
'Volando voy', segunda temporada
Jesús Calleja viaja a Doñana con la intención de ayudar a la conservación del caballo marismeño, especie en peligro de extinción. Su visita coincide con el evento de la Saca de las yeguas, una tradición centenaria que se remonta a 1504, en la que los almonteños se adentran en las marismas para recoger las yeguas y potrillos y agruparlos hasta llegar a Almonte, lugar donde los animales son encerrados para la limpieza y el herraje para su futura venta.
La misión de Volando voy consistirá en elegir al mejor ejemplar de caballo marismeño, que será protagonista de un amplio reportaje en una de las revistas de divulgación científica de nuestro país, y de poner en marcha un banco de semen, para que esta especie en peligro de extinción pueda perpetuarse. En este viaje, Calleja también conocerá al historiador almonteño Domingo Muñoz, que le explicará la procedencia histórica de este ejemplar.
"He descubierto la tradición de los caballos marismeños. Por primera vez he entendido su pasión por El Rocío y sus yeguas", reconoce el presentador.
'Volando voy', segunda temporada
El Delta del Ebro (Tarragona), uno de los humedales más importantes de Europa, sufre regresión en los últimos 50 años porque no llegan sedimentos y por culpa del cambio climático. Calleja llegará a la zona con el objetivo de participar en un experimento que podría evitar que el Delta acabara desapareciendo.
Las aves también serán protagonistas de esta entrega, ya que el Delta del Ebro es uno de los principales puntos de parada en su recorrido hacia África. Uno de sus trabajos será poner de acuerdo a los ornitólogos, firmes defensores de estas especies, y agricultores, que se quejan de los daños que provocan en sus cultivos. Un dron con forma de pájaro parece ser la solución más viable para espantar a estas aves sin que sufran.
"En el Delta del Ebro fui consciente del gran problema que les afecta, y una vez que lo sabes todo, es imposible mantenerse al margen", afirma Calleja.
El helicóptero de Volando voy aterriza en la zona del bosque de Muniellos, el lugar más protegido de Asturias y uno de los robledales más extensos de Europa. Para visitarlo, Jesús Calleja cuenta con un guía de excepción, el director del Parque Nacional de Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, Pablo García, que le va a explicar el esfuerzo que han tenido que hacer para recuperar este bosque.
El objetivo de esta misión es convertir a los vecinos de la zona en expertos en redes sociales para ayudarles a preservar su riqueza y mostrarla al mundo. Para ello contará con la ayuda de tres de los mayores influencers en España: Dulceida, Aless Gibaja y Sr. Cheeto.
Aunque de nada servirá convertir a los vecinos en expertos en estas herramientas de comunicación si no cuentan con buena cobertura de Internet. Jesús Calleja tratará de dar solución a este problema.
"El bosque de Muniellos es un lugar mágico, lleno de hadas y personajes que te deslumbran", describe el aventurero.
'Volando voy', segunda temporada
El desierto de Tabernas (Almería) es el único de Europa con más de 3.000 horas de sol al año. Los habitantes del pueblo de Tabernas mostrarán a Jesús Calleja los recursos que tienen para aprovechar la energía solar. Juntos y ayudados por la tecnología, instalarán tejas solares, darán luz a un parque público con energía limpia y ubicarán en el pueblo un sistema solar de recarga de móviles. Además, en medio del desierto completarán una carrera donde el protagonista será un vehículo solar único en España.
Por otra parte, Volando voy hará una demostración del poder del Sol en la Plataforma Solar de Almería, el mayor centro de investigación de Europa dedicado a las tecnologías solares de concentración, y se adentrará en los decorados de género western más grandes de Europa.
Calleja también va a conocer cómo se elabora el mejor aceite de oliva ecológico del mundo de la mano de un emprendedor que combina respeto medioambiental y aprovechamiento de energía solar y viajará hasta el límite del desierto para comprobar cómo viven los camellos.
"Te sorprende cómo pueden sacar partido del desierto", asegura Calleja.
Jesús Calleja volará hasta la Ribeira Sacra (Galicia), una zona entre Orense y Lugo considerada uno de los secretos naturales del interior de Galicia. Por este paraje discurren los ríos Miño, Sil y Cabe y en las paredes que los bordean se cultiva la vid desde hace más de 2.000 años en pendientes que llegan al 70% de inclinación. El objetivo de Volando voy será construir un camino que facilite y mejore las condiciones de trabajo de estos agricultores. Para que le ayuden en esta obra, Calleja reclutará a diferentes personas de la zona.
'Volando voy', segunda temporada
En esta entrega también participará el leonés Raúl Pérez, considerado como uno de los mejores enólogos del mundo y que organizará un concurso de cata con los viticultores de la zona.
"Aluciné tanto con el paisaje como con el trabajo de los viticultores, jugándose la vida en esos bancales con 70 grados de inclinación", recuerda el presentador.
'Volando voy', segunda temporada
Por último el programa aterriza en Zamora, una de las zonas más despobladas de España, concretamente a la Sierra de la Culebra. Su primer contacto con la gente de allí será Villardeciervos, un pueblo declarado Conjunto Histórico Artístico. La intención del programa será grabar un vídeo 360º para que los habitantes de la zona destaquen los encantos de su tierra y para que, difundiendo ese vídeo a través de Internet, den a conocer el lugar y consigan atraer nuevos habitantes.
En esta zona también se concentra la mayor densidad de población de lobos de Europa Occidental. Junto a Carlos Sanz, uno de los mayores expertos que hay en España de estos animales, Calleja entrará en contacto con esta especie para desmontar algunos de sus mitos.
Una de las grandes sorpresas del programa será la llegada de cinco personas de distintos puntos de España para conocer la Sierra de la Culebra. Los habitantes del lugar les acogerán en sus propias casas para que puedan vivir unos días en esta zona de la manera más auténtica posible. Al final del programa decidirán si se quedan a vivir en ese lugar y convertirse en nuevos habitantes.
"La Sierra de la Culebra es un lugar prácticamente desconocido, donde nunca pasa nada, y sus habitantes, aunque tienen fama de cerrados, no lo son para nada: desde el minuto uno me partí de risa con ellos, son gente buena que desea atraer a más gente para ocupar sus casas y sus campos", cooncluye Calleja.