Jesús Castro: "Me queda muchísimo que mejorar"

Pau Cólera es Lariomediaset.es

Jesús Castro vuelve a televisión como líder emergente del narcotráfico en Cádiz. El actor que debutó con el mismo trabajo en la película El Niño (2014)El Niño (2014) estrena próximamente en Telecinco Perdóname, Señor, drama en ocho episodios en el que comparte cartel con Paz Vega -su tía monja, que regresa a su Barbate natal a reencontrarse con su pasado- y Stany Coppet.

Celoso de su vida privada, el actor solo quiere hablar de su faceta profesional en un encuentro con medios de comunicación.

Qué ganas de verle, y más en un proyecto como éste...

Jesús Castro: La verdad es que creo que es un cóctel que reúne muchas cosas dentro de la temática principal que hay y va a gustar mucho al espectador; al menos eso creo. Yo me pongo taquicárdico solo de pensarlo.

¿Da cierta tranquilidad que ya esté todo grabado?

J. C.: Sí, cuando terminas el trabajo hay esa tranquilidad, pero luego la incertidumbre de que ahora viene el espectador. Tú ves el proyecto, ves que es potente, que a nivel audiovisual mola mucho, pero no estás en la cabeza del espectador, no sabes si va a gustar, si no... Estoy en ese punto ahora. Estoy muy tranquilo porque sé que hemos hecho un buen trabajo, pero un poco nervioso porque quiero que la serie lo pete, obviamente.

¿Este papel tiene similitudes con el que se dio a conocer, el de El Niño

J. C.: No. O sea, sí que la primera secuencia de la playa -cuando está Antonio de la Torre, las embarcaciones y tal- tuvo un poco de déjà vu, pero, a nivel de personaje, el Niño se mete en el narcotráfico porque el capullo del Compi le dice que esto es la hostia y que vamos a ganar mucho dinero y no tiene miedo, pero por ignorancia. Este chico, por el contrario, sabe en todo momento lo que está haciendo y, aparte, éste está hecho para ser jefe. Es el típico que, cuando entra la histeria colectiva, es el que manda callar y decide desde la frialdad, y por eso me gustó mucho este personaje.

Además, habrá sido un privilegio poder estar casi cinco meses en su tierra, ¿no?

J. C.: Lo he vivido como si fuera una experiencia única, porque creo que va a ser una experiencia única. Esto de estar en Caños de Meca, Barbate, de repente terminar un día temprano e irme a ver a mi madre, que estoy a cinco minutos en coche (en Vejer de la Frontera)... Eso no está pagado, por eso lo he disfrutado como un enano.

¿Cómo ha sido trabajar con Paz Vega?

J. C.: Yo a Paz la amo. Sinceramente, la quiero, la aprecio, creo que es una de las actrices que más me ha ayudado nunca, una de las mejores compañeras que he conocido desde que estoy en esto y todo lo que te diga sobre ella es poco.

Cuando terminaban el día de rodaje, ¿le pedían que les sacara usted, que les llevara a alguna parte? ¿Le han utilizado de guía?

J. C.: No, la verdad es que los productores eran de Barbate, así que casi me han enseñado ellos sitios que yo no sabía. Cuando quedábamos los chavales y eso, sí era yo un poco el guía.

¿Tenía ganas de volver a televisión para demostrar que es más que una cara bonita...?

J. C.: Bueno, por lo visto todavía tengo que demostrarlo porque nunca es suficiente según para qué gente... Pero yo me lo tengo que demostrar a mí mismo, me sigo formando, sigo con dicción, sigo con un coach; por lo tanto, yo hago todo lo que está en mi mano. Todo lo que hablen, todo lo que digan, pues muy bien, me da igual sinceramente... Aunque al final sí que me toca un poco la moral, porque luego va tu madre, mira las redes después de un capítulo porque eres su hijo y está orgullosa, y ves a los cuatro mataos estos, que ni siquiera ponen su perfil de verdad, detrás de las redes sociales insultando y tal... Porque yo, de verdad, una crítica que sea constructiva... Yo soy consciente de que me queda muchísimo que mejorar.

Ahora las redes sociales están en manos de los haters

J. C.: Pues por eso, yo lo que intento es cuidar mucho a la gente que me sigue desde siempre, que sé perfectamente los nicks que tienen y todo. El friki que venga con ganas de hacer daño a mí me da igual. Ni siquiera le contesto porque es indiferente, ni me da trabajo ni me quita. Simplemente me toca un poco la moral que una madre de repente vea ciertos comentarios y se eche a llorar. Ese chaval seguro que en la cara no me lo diría y estoy seguro de ello. Yo, si vienes a la cara y me dices: "Mejora esto y esto", yo lo tomo como consejo, pero no vayas a hacer daño, sobre todo cuando se lo haces a mi familia, porque luego seguro que te veo aquí y te digo: "¿Qué dijiste?". Y me dices: "No, no, eres un tío de puta madre y tal..."

¿Le ha pasado?

J. C.: Sí, claro, y con compañeros vuestros, que sé que me ponen verde y tal, y luego doy la entrevista y parezco Maradona. Pero bueno, yo sé quién sí y quién no, y lo que hago es... pues le doy cera y punto.

¿Sus hermanos quieren seguir sus pasos?

J. C.: No quieren. Mi hermano ha estado en Perdóname, Señor. Tiene un papel pequeñito, hace de estudiante...

¿Y coincide con él?

J. C.: No. Paz coincidía con él, que sé que lo cuidó como... Pero no le gustó mucho, la verdad. Dijo: "Yo veía la cámara muy cerca y tal"... Estuvo dos noches sin dormir y yo le dije: "Mira, estudia y tal".

¿Qué planes tiene a partir de ahora?

J. C.: Estoy ahí entre Pinto y Valdemoro y no puedo decir nada porque estamos sopesando un poco a ver ahora en qué mundo nos metemos. Es importante también, aparte de tener ofertas, saber elegir dónde y en qué momento, es muy importante.