Rosario: "No soy la misma que cuando empecé a hacer 'La voz kids"

Melendi, Rosario y Antonio Orozco, en el acto de presentación de la cuarta edición de 'La voz kids'.Melendi, Rosario y Antonio Orozco, en el acto de presentación de la cuarta edición de 'La voz kids'.

David ("del gran poder") Bisbal se suma al 'Último asalto' del 'talent' infantil de Telecinco como 'supercoach', el 23 de abril a las 22.00.

El 23 de abril (22.00), La voz kids 4 entra en su recta final en Telecinco con David Bisbal como supercoach en el Último asalto, antesala de la fase final. En el programa, Melendi, Rosario Flores y Antonio Orozco -con el asesoramiento de Vanesa Martín, Rosana y Pablo López- pugnarán por la victoria, cada uno con sus ocho mejores miniartistas, para dejar el corte en 15 talentos
Telemania.es habla con los tres coaches del concurso para conocer sus sensaciones en esta fase del programa.
¿Quién es, hasta la fecha, el concursante de La voz kids que más les ha emocionado?
Rosario: ¡Qué pregunta más difícil! 250.000 millones…
Antonio Orozco: Laura (concursante invidente), una niña maravillosa que nos dejó a todos boquiabiertos. Nos pasamos la vida disgustados y maldiciendo las situaciones que vivimos, y a veces solamente hay que abrir los ojos y mirar a tu alrededor para darte cuenta de que hay gente que tiene una lucha infinitamente más complicada que la tuya. Con Laura me emocioné muchísimo, también se emocionó mucho Rosario y la primera vez que estuvimos con ella mucho más todavía. Así que hay concursantes para todos los gustos, pero ese día…
Orozco: Yo quiero ser como ella cuando sea mayor. Lo digo en serio.
Melendi: Además, había comentarios que a mí personalmente no me gustaron mucho, como que nos daba pena… A mí no me conectó para nada con la pena, sino un poco lo que dice Antonio. Al final, esas personas que tienen esa valentía están aquí para enseñarnos que muchas veces nos estamos quejando de vicio. A mí personalmente me conectó, por decirlo de alguna manera, con mis miserias y con las quejas que tengo diariamente, que son absurdas. Son personas que afrontan la vida con una valentía diferente y yo creo que para eso están ahí, para enseñarnos a vivir de otra manera.
Orozco: Ella es una verdadera heroína. Ella y muchísima gente, no solamente con el problema de la visión sino que hay otros muchos factores en la vida que hacen destacar a la gente por su heroicidad. Con Laura lo tuvimos tan cerca que realmente a mí me conmovió el alma, el espíritu y la conciencia. Fue un momento... de ninguna manera eso se puede vivir si no ocurre en un sitio como éste.
Melendi: Es admiración porque además ella es una persona super alegre, super vital y que conecta con una parte de ti que muchas veces no quieres ver.
Cuando graban el programa lo viven desde dentro, no tienen ninguna referencia, simplemente sienten. Ahora, cuando lo ven a la vez que nosotros por la televisión: ¿se reconocen?, ¿vuelven a reconectar con esas emociones que vivieron?, ¿cómo se ven?
Rosario: Bueno, pues te ves y uno mismo siempre se saca defectos. Entonces a veces dices: "¿Por qué no hice esto?", o "¡Qué bien estoy aquí!". Tienes opiniones sobre ti diferentes, buenas y malas.
Melendi: Tratas de no juzgarte demasiado. Al final te dejas llevar por lo que vives en el momento. Hay veces que en la televisión todo se ve diferente y hay cosas que nosotros vivimos en directo que realmente desde la pantalla no se ven, porque es una cuestión más emocional… Hay veces que dices: "No sé, aquí visto por la tele a lo mejor me he equivocado". Pero en el momento hacemos lo que sentimos. Somos como los árbitros de fútbol: nos equivocamos, pero no lo hacemos con mala intención. Yo creo que intentamos hacerlo lo mejor posible.
Orozco: Yo no tengo ni idea. No sé qué contestar a esa pregunta (risas).
Melendi: Esa es la respuesta inteligente (risas).
Orozco: Yo, por ejemplo, cuando veo un programa, hago un concierto, o algo donde yo participo tengo todas las herramientas que necesito para hacerme mucho daño. Entonces, hay veces que prefiero no verlo. Pero tengo que decir que es difícil estar comunicando o transmitiendo según qué cosas pasan en La voz si no lo veo. Y entonces me tengo que dar de bruces con la realidad. Lo que quiero decir es que, a veces, no sé a vosotros (refiriéndose a Melendi y Rosario), pero a mí me resulta un poco complejo verme en según qué situaciones porque entiendo que el público a veces dirá: "¡Pero cómo puedes elegir eso…!". Y yo no sé muy bien cómo explicarlo. Y ahí me voy a una respuesta que dice Melendi todo el rato, y es que lo que ocurre en el plató es verdad que es muy diferente a lo que después, ya no voy a decir que se ve, sino que se siente en televisión. Entonces ahí hay muchas de las explicaciones a lo que el público pregunta.
Melendi ha vivido La voz kids por primera vez este año. ¿Cómo se viven las diferencias a la hora de trabajar con niños y con adultos?
Melendi: Buena pregunta. Yo te diré que creí cuando me iba a enfrentar al programa que iba a ser más duro, y para mí es mucho más sencillo. Todo depende de los niños. Realmente ves que los niños se lo toman todo de manera diferente, que no vienen a competir, que vienen a jugar. Los niños tienen una cosa muy buena y es que no reprimen sus emociones, así que se disgustan, lloran, lo sacan y a los cinco minutos están ya jugando entre ellos, como si no hubiera pasado nada. A los adultos nos cuesta un poquito más eso. Nos rayamos a veces en nuestra casa y, bueno, creemos que siempre tenemos la razón y eso hace que el ambiente que se genere no sea más negativo, sino que sea más competitivo. Yo he vivido este programa con muchísima más tranquilidad que los de La voz adulta.
Pero muchas veces los niños sí que lloran y sí que dices: "¡Madre mía…!"
Rosario: Aquí llora todo el mundo. Hasta el apuntador llora con La voz kids (risas).
Melendi: Sí, sí. Es verdad. Lloramos y a los cinco minutos, cuando te desahogas, todo está fuera. Yo creo que nos lo hacen super sencillo los niños.
Orozco: Lo que pasa es que es difícil darse de frente con la realidad, con la verdad, porque con los niños todo es tan cierto y tan real que es que da lo mismo, porque como no se muerden la lengua nunca, pues es lo que pasa… No tienen atavíos para decirte las cosas como son. Por ejemplo, el otro día les decía: "A ver, por favor, ¿me podéis decir quién es más guapo: éste –refiriéndome a Pablo (López)- o yo?" Y ellos contestaron: "Éste" (risas).
Rosario: No se les puede hacer preguntas de esas porque siempre te dicen la verdad.
Melendi: Hay una parte que a mí me encantó ver en este programa y es darme cuenta de cómo somos los adultos los que hacemos a los niños unos dramáticos. Pero somos nosotros los únicos culpables. Había un niño, que yo decía que se parecía mucho a mí, que cuando no pasó empezó todo el público: "¡No pasa nada, no pasa nada!" Y él los miró diciendo: "Ya lo sé (risas). Ya sé que no pasa nada". Y eso muestra cómo nosotros al final les metemos un drama y una presión a los niños que no sienten realmente. Y hemos visto muchos detalles de esos, de decir: "Pero qué me están contando". Así como si fuera el circo romano: "¡No pasa nada, no pasa nada!". Y el niño lo tenía clarísimo que no pasaba nada. A veces somos nosotros los únicos culpables.
¿Qué creen que ha tenido esta edición de La voz kids que no hayan tenido otras? ¿Han aprendido algo de los niños personalmente?
Rosario: Esto es una escuela en la que vas aprendiendo día a día, poco a poco. Yo seguramente no soy la misma que cuando empecé a hacer La voz porque los niños me han llenado de muchísimas emociones y he tenido experiencias preciosas. Me he encariñado con muchísimos niños de La voz, los conozco a ellos, a sus padres, vienen a cantar conmigo... O sea, te relacionas con ellos. Entonces, por supuesto que yo no soy la misma desde que empecé La voz hasta ahora, porque he tenido muchas experiencias y mucha comunicación con ellos y hay amistades que te duran para siempre. O sea que sí, que te cambia mucho, la verdad.
Melendi: Yo de los niños aprendo cada día. Yo soy un defensor a ultranza de que solo podemos aprender de los niños. De los adultos todo lo que aprendas tienes que entrecomillarlo, incluso de ti mismo. Los niños, sin embargo, son maestros diarios.
Orozco: De hecho hay una frase que escribió no sé quién que decía algo así como: "Ojalá que el niño que fuiste no se avergüence nunca del adulto que eres". Así que, a veces, es verdad que tener la posibilidad de estar en un lugar como este a mí me hace sentir doblemente afortunado. Aprovecho para hacer un llamamiento a Mediaset y a todos los subdirectores generales para que no me echen, que lo estoy viendo venir (risas).
David Bisbal regresa a 'La voz kids' como 'supercoach'.
Antonio, usted ha estado en La voz de mayores, de pequeños, de coach, de asesor…
Orozco: Mi experiencia empieza en esta casa cuando Bisbal me invitó a estar con él hace unos cuantos años. Ya lo he contado en alguna ocasión, pero cuando La voz llega a mi vida yo estaba en Argentina buscándome la vida. Cuando me llamaron para venir aquí tengo que decir que fue un momento delicado de la vida y que para mí La voz ha significado algo que marca una diferencia. Entonces cuando yo hablo de La voz lo hago como el que habla de algo que es suyo. Me siento parte de esto y esto forma parte de mi vida. Todo lo demás sería hipocresía por mi parte.
¿Y en cuál de todas esas facetas se ha sentido más cómodo?
Orozco: Yo tengo que decir, como dicen Melendi y Rosario, que a mí mis niños que no me los quiten nunca. Y, por otro lado, tengo que decir que nosotros estamos aquí como al final de la cadena, pero hay un trabajo detrás. No sé quién está dirigiendo los castings, pero que cada año consigan ese nivel de talento y ese nivel de emociones en los niños es porque hay un trabajo de casting que raya la perfección.
Y ahora introducen la figura de David Bisbal como supercach, con poder para llevar un miembro de cada equipo directo a la final.
Orozco: David del gran poder se llama.
Melendi: David es un tipo súper divertido y lo hace todo más fácil.
¿Qué proyectos tienen después de terminar con La voz kids?
Rosario: Pues trabajar y cantar. Yo estoy de gira. Me voy a América ahora en mayo y estaré de gira en verano por España y también con proyectos de canciones. Pero mayoritariamente, de gala en gala.
Melendi: Yo igual. Yo también acabo de sacar un disco y empiezo la gira aquí en España en agosto y después me iré de gira por América. El disco de momento va muy bien. Antes estábamos hablando Rosario y yo que la industria ha cambiado, el concepto de disco ya ha dejado de tener sentido y, a la par, seguimos trabajando en sacar canciones. Yo estoy trabajando en sacar una canción aparte del disco.
Rosario: Ahora funciona un poco así la música. Esas 11 o 12 canciones que tú ponías en tu disco las vas sacando poco a poco porque los discos están desapareciendo.
Melendi: A mí me da mucha pena.
Rosario: Hombre, yo creo que con un disco de 20 canciones, o de 12, o de ocho, o de siete… tienes la sensación de quién es ese artista. Pero bueno, hay que acoplarse a la vida nueva y el futuro está aquí.
Orozco: Yo en octubre voy al teatro. He escrito la segunda temporada de una obra que se llama Único y son 134 funciones. Tengo que decir que se puso a disposición del público hace un mes y medio, más o menos, y que hay un porcentaje elevadísimo de ciudades en las que ya está prácticamente todo vendido. Es la mejor experiencia de mi vida. Espero que nadie vaya al teatro esperando ver un concierto, porque no lo va a ver. Sobre esta obra lo único que puedo decir es que podría contar muy bien lo que no es porque no sé lo que es. Tener en cuenta que no es teatro, que no es una película, que no hay poesía, que no hay prosa, que no hay un concierto… y que todo eso junto hace que, en una enajenación y una locura, hayamos creado algo que estoy convencido que es lo mejor que he hecho en mi vida.
¿Y ha estrenado una canción para una película también, no?
Orozco: Esta película se llama The best day of my life. Para mí ha sido abrumador trabajar en esta historia, que de alguna forma te hace pensar mucho en los valores que tenemos como seres humanos, que habla del WorldPride aquí en Madrid. También entrego una canción para una película de Paola García Costas, que está protagonizada, en parte, por Dani Rovira y se llama Todos los caminos. Es un proyecto que creo que no va a dejar a nadie indiferente en cuanto lo pongan en marcha, que creo que le debe quedar más de un mes, más o menos. Así que estoy contento y muy ilusionado porque muchos directores están contando con nuestro estudio para desarrollar obras y desarrollar bandas sonoras.
¿Permitirían que sus hijos participaran en un programa como La voz kids? ¿Sus hijos tienen ese talento u otro para otro tipo de programas de Telecinco, como puede ser Got talent? Rosario, tengo entendido que su hijo juega muy bien al fútbol.
Rosario: Sí, juega muy bien al fútbol. Mi hijo tiene mucho temperamento, como los Flores. Eso depende. Yo si no fuera famosa y tuviera una hija que veo que quiere cantar, que le haría mucha ilusión ir a La voz y que lo pide, pues la llevaría. O sea, llevaría a mi hija si veo que tiene mucho interés.
¿Alguno de sus dos hijos ha salido cantante como los Flores?
Rosario: Bueno, es que son muy jóvenes todavía. Mi hijo tiene 12 años y sí que tiene muy buen oído. Mi hija también. Tienen muy buen oído los dos, pero mi hija está en otra cosa. Mi hija está en Bellas Artes. Le gusta el arte, pero de otra forma. Y mi hijo tiene 12 años, es muy pequeño todavía.
Melendi: A mí me pasa un poco lo mismo. Yo creo que tienen aptitudes, pero no les apasiona. Mi hija mayor es una buena estudiante y le gustan mucho los animales. Yo creo que va tirar por ahí. Mi hijo mediano quiere ser gamer, como todos los jóvenes (risas). Y mi hija pequeña yo creo que es la que apunta más a los Flores (risas). Mi hija pequeña tiene una mezcla en la sangre un poco exótica. Yo creo que va a dar espectáculo.
Rosario: Si por algún lado te tocaba… (Risas).
Melendi: Ya sabe que yo soy el flamenco de aquí.
Orozco: Yo creo que como padre soy más fácil que un equipo de fútbol con ocho y mi hijo hace siempre conmigo lo que quiere. Entonces, si él quisiera ir a La voz kids no sabría cómo decirle que no. Por lo tanto, no tendría ninguna opinión en este caso.